LEMA ORANTE

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    Entre tanta disconformidad, entre tanta consciencia de error… cabe perpetuarse en ello: en los errores, en los dramas y las tragedias.

    Especial sensibilidad hacia ello, quizás por la fragilidad que muestran el hedonismo y la soberbia: que, a pesar de su poder, temen por la pérdida de su arrogancia. 

    ¡Y mientras!... y mientras, amanece… 

    Y mientras, el oleaje del mar se acomoda… 

    Y mientras, aparentemente estable pero infinitamente dinámico, el Universo se nos presenta como nuestro misterio de sostén.

    Pareciera por momentos que no importara nuestra presencia. Que fuera como una imposición azarosa, misteriosa –por supuesto-… con un gran componente de consciencia de no ser, este lugar del Universo, nuestra residencia.

    Extraños nos hacemos cuando se guerrea por la tierra, por la cosecha, por el mando, por el dominio, por el logro… mientras las demás manifestaciones vivientes se ajustan, se amoldan a las estaciones, a los hielos, fríos… y, aunque aparentemente sufran, en muchos-muchos-tantos casos lo hacen por nuestra intervención.

    El hormiguero se organiza. La colmena se equilibra. Las migraciones de aves y vivientes marinos se organizan. 

    Cabe preguntarse: ¿Hay… hay un lugar, una trayectoria o un espacio que sea propio… –no como propiedad, sino como hábitat- que sea propio de nuestra naturaleza de humanidad? ¡No!

    Sí. Y la inmediata respuesta de “no” es porque hemos ocupado, hemos conquistado cualquier espacio, sin importarnos si pertenecía –no como posesión sino como vivencia- a otros seres.

    Podría decirse que, a lo largo de “el estar”, hemos conquistado y dominado, pero no hemos intentado –salvo momentos puntuales, más de propaganda que de evidencia-, no hemos intentado compartir, convivir, congeniar. Y era inevitable que no se hiciera así, puesto que ocupábamos ¡todo!... Y “necesitábamos” –entre comillas- ¡de todo! ¡No había un planteamiento solidario entre lo viviente! 

    Quizás ahora, conscientes de esa dramática confrontación entre lo viviente que permanece y continúa “a pesar de”, y la guerra declarada en nuestra propia especie y a todas las demás, haga plantearse –¡plantearse!- tibiamente… otras actitudes.

    El Sentido Orante nos avisa de que, casual-causal-mente, nuestra posición en este lugar del Universo es la intermediación, la adaptación complaciente, ¡la simbiosis con el medio!

    Y de hecho, cuando “ocasionalmente” se abandona la guerra, la conquista, el poder y la violencia, pareciera que somos otros y… y la sonrisa vuelve a aparecer. El miedo se diluye y… el compartir se hace gozo.

    Puede resultar –sí-, puede resultar un imposible el que la consciencia de humanidad modifique sus patrones de dominio, productividad, ganancia, renta beneficio… 

    Pero el Sentido Orante nos llama a modificar nuestra posición, desde cada uno. Y proponernos y disponernos a una adaptación sin combate, aportando nuestra ayuda, nuestra colaboración, y recogiendo –¡sin duda!- “mil por uno”, de lo que nos ofrece esa cosecha, esa germinación, esa actitud ¡disponible!… de todo el entorno.

    Y entre nosotros –como especie- ¿es posible un voto de confianza, de confianza mutua… como actitud convivencial, renunciando a nuestras manías posesivas, maníacas y de comportamiento?

    Sea como fuere nuestra presencia –evolutiva…, creacional…-, el caso es que se dan, se dieron las circunstancias para que nuestra especie estuviera y, por así decirlo, “misteriosamente” adoptara el rol del dominio y del poder.

    Bajo la Llamada Orante –insistimos: sea cual sea la teoría que esgrimamos sobre nuestra presencia-, nuestro diseño desde la óptica Orante es… lo paradisíaco.

    Sí. Puede parecer una extravagancia ante lo que se vive, ante lo que vivimos, pero ¿hay algo más extravagante que el Universo? ¿Algo más desconocido, algo más imprevisible…?

    Quizás no sea la palabra exacta, “extravagante”, pero extraordinariamente imprevisible e inesperado, sí.

    ¿Es posible… –insiste la Llamada Orante- es posible concebir la idea paradisíaca? Entendiéndose por ella el sintonizar con todo lo viviente. “Sintonizar”. Y poder participar en esa sinfonía de color, olor, sabor, sonido… ¡sin desentonar! –como ocurre hoy en día-. Y que suene una melodía nueva, distinta, pero… sincronizada, atractiva, novedosa.

    E insiste la Llamada Orante en que esto no consiste en “ser feliz”… y “alcanzar la felicidad”… No. No. Consiste en modificar nuestros patrones, para situarnos en la frecuencia paradisíaca. Que va más allá del logro de la paz, de la felicidad, de… “de”; porque sería un logro y una adquisición. En cambio, en la consciencia paradisíaca no es un logro y una posesión… del trabajo duro y abnegado. ¡No! Es… darnos cuenta, asumir, dentro del Misterio Creador, que nuestra posición verdadera –sin imposiciones- es lo paradisíaco. 

    ¡No somos un diseño de sufrimiento, dolor, enfermedad, tragedia, drama! 

    Por una parte nos mostramos resistentes y capaces, pero caducos y dolientes. Nuestro diseño, que raya… -o sin rayar- en la perfección, ¡no nos indica que seamos más fuertes y más capaces! Nos indica que somos seres paradisíacos.

    Cuando adoptamos los modelos de posesión guerreros y violentos, sólo producimos ¡dolor!... No parece que nuestro diseño sea muy propicio para esas lides.

    Más bien se nos descubre un Universo con una impecabilidad asombrosa. 

    Quizá -“quizá”- por eso, el ser, sin tomar consciencia de esa impecabilidad asombrosa, asume su naturaleza como la más poderosa.

    Y probablemente por esa actitud, nos culpamos, nos enfrentamos a todo aquello que no se corresponda con nuestra “necesidad” personal. Y más bien, si asumiéramos nuestra impecable naturaleza como algo paradisíaco, no habría necesidad de ese combate perpetuo.

    Quizás… por un momento, cuando el alma suspira, nos encontramos en esa posición… de cobijo, de agrado, de entrega y de insuperable bienestar… 

    Suspiros del alma…

     

    En la escucha de esta Llamada Orante, podemos tomar consciencia de esos suspiros del alma que nos recogen y nos transportan a ese vivir paradisíaco… 

    En el que sentir la vida es… sentir las estrellas.

    En el que sentir la vida es… innovar permanentemente.

    En el que sentir la vida es… una novedad permanente, cargada de descubrimientos, de asombros, ¡de motivos de alegría!

    Y así –¡por ejemplo!- qué diferente sería ver a un doliente bajo la visión de terminal, crónico y… producto de lástima, a verlo bajo un Universo paradisíaco, posibilitante, ¡capaz!

                                                                                  

    ¡Ten Piedad!...

    ***

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    In the midst of so much disagreement, so much conscious of error... it is possible to perpetuate oneself in it: in errors, in dramas and tragedies.

    Special sensitivity to it, perhaps due to the fragility shown by hedonism and arrogance: that, despite their power, they fear losing their arrogance.

    And meanwhile!... and meanwhile, the sun rises...

    And meanwhile, the swell of the sea settles...

    And meanwhile, seemingly stable but infinitely dynamic, the Universe presents itself to us as our supporting mystery.

    It seems at times that our presence doesn't matter. It seems as a random, mysterious imposition –of course-... with a great component of consciousness of not being our residence, this place in the Universe.

    We are strangers when we fight for the land, for the harvest, for command, for dominance, for achievement... while other living manifestations adjust, adapt to the seasons, to the ices, to the cold... and, although they apparently suffer, in many-many-many-cases they do so due to our intervention.

    The anthill organises itself. The hive balances itself. The migrations of birds and marine life organize themselves.

    It is worth asking: Is there... is there a place, a trajectory or space that is our own... –not as property, but as habitat- that is appropriate to our nature as humanity? No!

    Yes. And the prompt answer of "no" is because we have occupied, we have conquered any space, without caring if it belonged –not as a possession but as an experience- to other beings.

    It could be said that, throughout our passage, we have conquered and dominated, but we have not tried –except for occasional moments, more out of propaganda than evidence- we have not tried to share, coexist, get along. And it was inevitable that this should not be done, since we occupied everything!... And we "needed" –in quotes- everything! There was no solidary approach among the living!

    Perhaps now, being aware of this dramatic confrontation between the living that remains and continues "despite of", and the war declared on our own species and on all others, makes us consider –consider!- lukewarmly!... other attitudes.

    The Praying Sense warns us that, coincidentally-causally; our position in this place in the Universe is intermediationcomplaisant adaptation, it is the symbiosis with the environment!

    And in fact, when "occasionally" war, conquest, power and violence are abandoned, it seems that we are others and... and smile reappears. Fear is diluted and... sharing becomes joy.

    It may be –yes-, it may be impossible for the consciousness of humanity to modify its patterns of domination, productivity, profit, income and benefit...

    But the Prayerful Sense calls us to modify our position, from each one of us. And to propose and prepare ourselves for a non-combat adaptation, contributing our help, our collaboration, and gathering –without a doubt!- "thousand per one”, of what this harvest offers us, this germination, this available attitude... to the whole environment.

    And between us –as a species- is it possible a vote of confidence, of mutual trust... as a convivial attitude, renouncing our possessive, maniacal and behavioural manias?

    Whatever our presence may be –evolutionary..., creational...- the fact is that the circumstances are given, were given, for our species to be and, so to speak, "mysteriously" adopt the role of dominance and power.

    Under the Prayerful Call –we insist: whatever theory we hold about our presence- our design from the Prayerful point of view is... the paradisiacal.

    Yes, it may seem extravagant in the face of what we live, what we experience, but is there anything more extravagant than the Universe? Anything more unknown, anything more unpredictable...?

    It may not be the right word, "extravagant", but extraordinarily unpredictable and unexpected, yes.

    Is it possible... –the Praying Call insists- is it possible to conceive the paradisiacal idea? Understanding by it, to tune in with all living things. To "tune in". And to be able to participate in that symphony of colour, odour, taste, sound... without being out of key! –as it happens nowadays-. And let a new, different, melody sound, but... synchronised, attractive, novel.

    And the Prayerful Call insists that this is not about "being happy"... and "achieving happiness"... No. No. It is about modifying our patterns, to place ourselves in the paradisiacal frequency. That goes beyond the achievement of peace, of happiness, of... "of"; for that would be an achievement and an acquisition. Instead, in paradisiacal consciousness it is not an achievement and a possession... of hard and self-sacrificing work. No! It is about... to realise, to assume, within the Creator Mystery, that our true position –without impositions- is the paradisiacal.

    We are not a design of suffering, pain, disease, tragedy, drama!

    On the one hand, we show ourselves to be strong and capable, but out-dated and suffering. Our design, that borders... –or without bordering- on perfection, does not indicate to us that we are stronger and more capable! It tells us that we are paradisiacal beings.

    When we adopt the warlike and violent models of possession, we only produce pain!... It doesn't seem that our design is very conducive to such matters.

    Rather, we discover a Universe with an astonishing impeccability.

    Perhaps –"perhaps"- that is why the being, without being aware of this astonishing flawlessness, assumes its nature as the most powerful.

    And probably due to this attitude, we blame ourselves; we confront everything that does not correspond to our personal "need". And rather, if we assumed our impeccable nature as something paradisiacal, there would be no need for this perpetual combat.

    Perhaps... for a moment, when the soul sighs, we find ourselves in that position... of shelter, of pleasure, of surrender and of unsurpassed well-being...

    Sighs of the soul...

     

    Listening to this Prayerful Call, we can become conscious of those sighs of the soul that pick us up and transport us to that paradisiacal living...

    In which to feel life is... to feel the stars.

    In which to feel life is... to innovate permanently.

    In which to feel life is... a permanent novelty, full of discoveries, of amazements, of joyful reasons!

    And so –for example- how different it would be to see a sufferer under the vision of terminal, chronic and... a result of pity, than to seeing it under a paradisiacal, enabling, capable Universe!

    Seeing that sufferer, with impeccable perception... sighingly paradisiacal.

    If Our Help is the Name of the Eternal, of the Creative Mystery, in it there is only room for permanent Perfection, astonishing Creation... and in tune with it, believing and getting creative with ourselves.

    Have mercy!...

    ***

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    La pérdida de evaluación de lo pasado nos da un presente imberbe, sin experiencia, con una improvisación sin base.

    Sólo la búsqueda de la renta y del beneficio –de muy diversas calidades- son las que hoy mueven las dinámicas de las relaciones humanas.

    El Sentido Orante nos recala y nos insiste en que cualquier transcurso del gran transcurrir debe permanecer, debe tener saludable presencia para que lo que está por venir sea recibido con claridad, sea tratado con pulcritud, sea vivido con dignidad y con la novedad que merece.

    Con esa actitud, siempre estaremos en permanente ‘Renueva-ción’. No habrá sedentarismo estancado ni precipitada huida del transeúnte.

    Ha sido guiada, promocionada y ensalzada por el Misterio Creador, toda la historia… mejor sería decir “trayectoria” de la humanidad, y de cada ser humano. 

    Ese acontecer debería conmovernos; porque no es algo que ha sucedido, sino que sigue sucediendo. Y sin ello, no habría sucesos.

    La historia –sucesos- de… el ser, es una trascendencia entre nuestra naturaleza y el Misterio Creador. Y en consecuencia es una historia de Amor. Pero una historia de Amor –como hemos dicho- trascendente: que transciende a tiempo, espacio, lugar… 

    Es la imagen del embudo, en el que la parte estrecha somos nosotros, ¡cada uno!, que se expande progresivamente; en la medida en que vivimos esa experiencia amorosa, se expande generosamente, ¡admirablemente!, hacia los estados de consciencia del Misterio Creador, de lo Místico.

    Así… así que, cuando en amor sentimos vivencias de cotidiano acontecer, de largo recorrido o de medio recorrido, si no entramos a formar parte de ese embudo trascendente, lo que llamamos “amor” será una querencia, una costumbre, un hábito… carente de la innovación, de la sorpresa, de lo novedoso, de lo entrañable, de lo Místico.

    Sí. Porque cuando el amor se convierte en un cotidiano tirar y aflojar, discutir y aprobar…, y ese manejo dialéctico –en el mejor de los casos- de mentira-verdad, verdad-mentira, estamos en un juego de intelecto, intelectual. La trascendencia se ha evaporado. Insistir en ese mecanismo es asegurarse una sedentaria y persistente manía.

    Sí, “manía”, porque no se quiere reconocer lo que sucede y se tiene miedo a dar un paso hacia ese Misterio.

    Nos llaman para que seamos testigos de ese Eterno… –vivencial y evidente- Acto de Amar. Y nuestro testigo es el testimonio que demos, que hagamos en nuestro “Ama-Necer” cotidiano.

    Que seamos embudos vivientes de dar trascendencia a cada sentir emocionado, a cada momento enamorado.

    Cualquier criatura, cualquier criatura viviente, si bien nos fijamos, nos dará un testimonio de esa vinculación trascendente, por su forma, por su actividad, por su color, por su desarrollo, por su impronta… que en nosotros produzca: desde el transcurrir de un río, pasando por la sencillez de una flor en una esquina o… o el fruto generoso de un alimento… o la magnificencia del viento.

    ¿Acaso podemos considerar –bajo el Sentido de la Llamada Orante- los aconteceres de nevadas, aguas, vientos… como “simples fenómenos meteorológicos”? ¿Borrascas…? 

    ¿O les daremos una transcendencia, porque es una expresión de nuestro entorno, que aparece… con independencia de nuestra intención de que ocurra? Aunque siempre se encontrarán elementos que digan que, dada nuestra actividad, nuestra industria, nuestra contaminación, etc., se producen… –etcétera-.

    [1]El sonoro mensaje del viento, parece querer… –con la querencia de la insistencia y la perseverancia del Misterio Creador- parece querer llevarse lo que sobra, lo pesado, lo áspero… y hacernos partícipes del vuelo.

    Y así incorporamos, a lo orante, lo aparentemente “simplemente meteorológico”. No negamos que… “vientos de componente norte han generado una borrasca”: ese lenguaje de… “conocer”. Sí, ¡pero hay otro lenguaje!, otro lenguaje creyente que es el que acabamos de insinuar. 

    Si queremos aspirar a la invisible consciencia del amar permanente, ¡que nunca suena igual!, que siempre se hace distinta y diferente, tenemos que pasar por el peldaño de ese viento envolvente. ¡Es una señal!... para que nos hagamos sutiles ¡y a la vez fuertes!

    Cualquier ave, desde una gaviota hasta un gavilán o un cóndor, dejándose llevar por las corrientes de aire, no teme por su capacidad. ¡No cae y se equivoca!, porque es certero su vínculo con la Creación.

    Un ligero gesto en una pluma o en un alerón… modifica la subida, bajada o el desliz… de una manera ¡impecable!

    Cuando nos desprendemos de lo superfluo, de lo pesadamente consumidor, del reclamo de las querencias… encaramos el Amar con todos los sentidos… y nada nos pesa.

     

    En la medida en que tomamos la trascendencia –por ejemplo- del viento, como el que transporta, como el que nos lleva, como el que nos da el lenguaje sin forma, pero conmovedor, en esa medida insertamos esa experiencia a nuestro cotidiano afecto. Que luego se transformará en una suave caricia, en una palabra adecuada, en una actitud atenta, en una agilidad precisa… o en un suspiro; en un suspiro de aliento: el que se alienta a seguir la escucha de lo Eterno.

     

    Nuestro silencio nos permite escuchar el significado, el… impregnarnos de ese lenguaje, que hoy es el viento, ¡que otro día será otra cosa!, y que cotidianamente está presente: ese rapto enamorado del Misterio Creador con las criaturas, ¡con todas!, ¡con cada una en particular!

    Y así, de igual forma, sin sentimientos de pérdida, ni dudas, ni indecisiones, la transcendencia en el Amar, de cada ser, se va estableciendo con diferentes categorías…; con prioridades que ¡reclaman!... nuestro testimonio.

    Y así, bajo la referencia clara del Misterio Creador, siendo testigos de ello, el trascurrir de nuestra presencia se hará ventura, se hará una aventura de consciente complacencia…; que, como el agua, no desdeña ningún espacio y se adapta a él, pero no pierde su identidad.

     ***

    [1]Suena el viento de forma muy intensa.

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    The loss of evaluation of the past gives us an immature present, without experience, with an improvisation without a basis.

    It is only the search for benefit and profit -of very different qualities- that drive the dynamics of human relationship today.

    The Prayerful Sense recalls and insists on us of any course of the great passing must remain, must have a healthy presence so that what is to come is received with clarity, is treated neatly, lived with dignity and with the novelty it deserves.

    With that attitude, we will always be in permanent 'Renewal'. There will be no stagnant sedentary lifestyles and no hasty flight of the passer-by.

     All of history… rather the "trajectory" of humanity, and of every human being has been guided, promoted and praised by the Creator Mystery, 

    That event should move us; because it is not something that has happened, but something that continues to happen. And without it, there would be no events.

    The history -events- of... the being, is a transcendence between our nature and the Creator Mystery. And consequently it is a Love story. But a story of Love -as we have said- transcendent: that transcends time, space, place...

    It is the image of the funnel, in which the narrow part is us, each one of us!, which is progressively expanding; as we live that loving experience, it expands generously, admirably!, into the states of consciousness of the Creative Mystery, of the Mystical.

    So... so, when in love we feel daily life experiences, of a long or medium length, if we do not become part of that transcendent funnel, what we call "love" will be a fondness, a custom, a habit... lacking innovation, surprise, novelty, the endearing, the Mystical.

    Yes, because when love turns into in a daily tag of war, arguing and approving..., and this dialectical handling -in the best of cases- of lie-truth, truth-lie, we are in a game of intellect, intellectual. Transcendence has vanished. To insist on this mechanism is to ensure a sedentary and persistent mania.

    Yes, "mania", because one does not want to recognise what is happening and is afraid to take a step towards that Mystery.

    We are called to be witnesses of that Eternal... -experiential and evident- Act of Loving. And our witness is the testimony we give, we make in our daily “Dawn with love".

    May we be living funnels to give transcendence to every emotional feeling, to every moment enamoured.

    Any creature, any living creature, if we look closely, will give us a testimony of that transcendent link, by its shape, by its activity, by its colour, by its development, by its mark... that it produces in us: from the flowing of a river, to the simplicity of a flower in a corner or... or the generous fruit of food... or the magnificence of the wind.

    Can we consider perhaps -under the Sense of the Prayerful Call- events of snowfall, water, wind... as "simple meteorological phenomena”? Squalls...?

    Or shall we give them transcendence, because it is an expression of our environment, which appears... regardless of our intention for it to occur? Although there will always be people saying that, given our activity, our industry, our pollution, etc., it occur... -etcetera-.

    [1]The sonorous message from the wind seems to want... -with the insistence and perseverance of the Creator Mystery- it seems to want to take away the excess, what is heavy, what is rough... and make us participants in the flight.

    And so we incorporate the apparently "simply meteorological “to the prayerful. We do not deny that... "northerly winds have generated a squall": that language of... "knowing". Yes, but there is another language, another believing language, which is the one we have just hinted at.

     If we want to aspire to the invisible consciousness of permanent love, which never sounds the same!, which always becomes different and distinct, we have to pass through the step of that enveloping wind. It is a sign!... so that we become subtle while strong

    Any bird, from a seagull to a sparrow hawk or a condor, let themselves be carried by the air currents, they do not fear for their capacity. It does not fall and make mistakes, because its link with Creation is accurate.

    A slight gesture on a feather or on an aileron... modifies the climb, descent or glide... in an impeccable way!

    When we get rid of the superfluous, of the heavily consuming, of our desires... we face Loving with all our senses... and nothing weighs us down.

    To the extent that we take the transcendence -for example- of the wind, as the one that transports, carries us, as the one that gives us shapeless but moving language, to that extent we insert that experience into our daily affection. That will then be turned into a gentle caress, into a suitable word, into an attentive attitude, into a precise agility... or into a sigh; into a sigh of breath: the one that encourages us to follow the listening of the Eternal.

     Our silence allows us to listen to the meaning, to... become impregnated with that language, which today is the wind, another day will be something else, and it is present every day: that enamoured rapture of the Creator Mystery with creatures, with all of them!, with each one in particular!

     And thus, in the same way, without feelings of loss, doubts or indecision, the transcendence in Love, of each being, is being established with different categories...; with priorities that claim!... our testimony.

     And thus, under the clear reference of the Creator Mystery, being witnesses of it, the passing of our presence will become a bliss, and adventure of conscious complaisance...; that, like water, does not disdain any space and adapts itself to it, but does not lose its identity.

    ***

     [1] The wind is sounding intensely

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    Sin saber el porqué y qué es la vida…

    Sin saber por qué estamos en este lugar…                   

    Sin saber por qué se gestó este… estos… y esos lugares que parpadean aún antes del amanecer.

    No es… –y así lo vamos comprobando- no es la sapiencia la que nos da la consciencia de estar. No es la sapiencia la que nos muestra nuestro despertar.

    ¡Ay! Y este Sentido de la Llamada Orante nos hace hincapié en tomar consciencia del SENTIR SENTIDO, que nos da la evidencia de nuestro silencio, nuestro canto, nuestra palabra…, mientras que el SABER trata de explicarlo, manejarlo, manipularlo, controlarlo. 

    Parece que nunca llegaremos a saber quiénes somos –“saber”-, pero sí, que somos.

    De ahí que el hincapié y la obsesión por dar una explicación de sapiencia a cualquier ocurrencia, resulta cada vez más demoledor. Sí. Porque se abre un vacío de sentires. Porque el teórico saber no nos satisface, no nos complace.

    Llegamos a los puntos en los que continuamente se preguntan “los porqués”, para poder así controlar y dominar lo que sucede. Y nos alejamos más del sentir, del Misterio y de lo Inabordable.

    Y esto nos convierte… en mecánicos instructores de una convivencia.

    Estoy –me digo- ¡sentido! En dónde, y en el cómo, y el porqué… lo desconozco. 

    No es mi función… SABER.

    Es el ESTAR y SENTIR.

    Es el descubrirme como un Misterio necesario… que me descubren, que ¡me descubro!, en una infinitud de aconteceres.

    Los arreglos de explicarme por mi nombre, por mi apellido, por mi nacimiento, por mi edad, por mi profesión… son medidas puramente coercitivas; son medidas de control.

    El Registro Civil sabe quién eres. Te ha puesto un nombre, vives en una calle, habitas en un lugar, tienes tal trabajo. Y así se va configurando una estructura racional, lógica… que trata de compensar los ‘maquinarios’ movimientos de razón, con ligazones de afectos que culminan en familias…; las cuales son un continuo conflicto, puesto que reclaman sus bienes, sus dones, sus logros, su nombre…

    Y así, el ser de humanidad se encuentra ‘conflictuado’, conflictivo… 

    “Atrapado”.

    Sí. El Sentido Orante nos muestra a un ser atrapado por sus propios recursos. A un ser atrapado por su vanidad, su razón, su soberbia, su verdad. A un ser atrapado por chantajes, por amenazas… de mayor o menor cuantía, da igual. 

    Y si “desatraparse” se plantea, lo Orante le aguarda llamando, para descubrirse como Misterio, como novedad permanente, como Creación de Amor absoluto, como replicante de ese Amor… que se hace solidario en sus “haceres”.

    Es lícito pensar… ¡pensar sintiendo!, que no hemos llegado a este lugar de Universo por la mera casualidad. Aunque científicamente así se justifique. Pero a poco que se sienta, y cada cual se vea… en qué entramado se encuentra, bien puede sentir que su presencia no es casual; que nuestra presencia no es [1]‘azarosa’ –de azar y de necesidad-, sino un acontecer de precisión, de misterio, de asombro.

    Que en la medida en que nos hacemos misterio y asombro estamos en vida –sin saber bien qué término es ése, pero para poder comunicar…-. Sentirnos en vida, con la imperiosa necesidad de un hacer complaciente, de un estar complacido…; de poner nuestros sentidos en nuestro sentir, y establecer una vía hacia donde el ser siente que reclama su naturaleza.

    Ese llamado “ser y estar”: un “ser” por necesidad del Misterio Creador, y un “estar” como consciencia de… enviado, de “puesto ahí”.

    Y así, poder aspirar ¡a no sentirme atrapado!… A dejar que la razón y el saber campaneen a mi lado, pero sin cuentas que rendirles, sin aportes… que ¡definan!

    Un “ser” por emanar del Misterio creador. Un “estar” por ser su equivalente, por ser una muestra del Misterio Enamorado. Y no caer en la confusa razón de explicaciones…

    Avisados… como entidades liberadas: sí, el Misterio Creador nos libera como expresión de Él mismo, y nos coloca en una posición desconocida.

    Y por ello, consecuentes con ese origen, nuestra naturaleza es ¡liberadora! No es esclava de ninguna explicación.

    Soy un producto liberador, y en consecuencia, liberado. Pero lo que me han dicho y lo que me han explicado es que soy un esclavo, un atrapado, un sujeto a normas de los más capacitados, un obediente rehén de los mandos: los que a sí mismos se han nombrado.

    ¡Ay! ¡Y qué distinto es sentirse de naturaleza liberada y de presencia liberadora!, a sentirse de naturaleza condicionada: padre, madre, hijo, familia, lugar, estado, salud, ¡etcétera!

    Y después… ¡un largo camino de adulto concienciado, que busca repetir y repetir, hasta la saciedad, lo ordenado, lo mandado! Y cuando hay una pequeña chispa de luz enamorada, pronto se marchita. No es lugar. No es orden. No es lógica.

    Y al sentir –porque la Llamada nos lo muestra en palabras orantes-, al sentirnos producto de una liberación, y ser –en consecuencia- liberadores, y todo ello en la consciencia de una Creación enamorada, si eso lo hacemos… viviente, porque está latente, pero está cerrado, está ¡atrapado!... por “lo conveniente” .

    Si nos hacemos eco de nuestra liberación, y nos sentimos liberadores sin que ello suponga un protagonismo, una importancia personal… ¡no! ¡Un consentidor!... de vida enamorada y entregada a un sentido, a un sentir: el que descubro mientras ejercito mi liberación.

    Si la Eterna Creación Misteriosa se ha “liberado”, creándome, no puedo ser menos, por mi propia naturaleza. He de replantear mi naturaleza cotidiana.

    No existe, ¡no existe ninguna razón!, ningún saber que me despoje de mi sentido libertario. Si eso ocurre es porque yo lo he aceptado, porque me ha parecido adecuado, porque quiero “regular” mis liberaciones con dominios y controles.

    Por tanto, no caer en esa reliquia de cementerios que sólo aguardan a dar sentido al vivir, muriendo.

    ¿Acaso algo que emana del Misterio Creador, se gesta para culminar en un cementerio destructor?

    Pero claro, si caso hacemos a nuestra preponderancia, a nuestra importancia, a nuestro saber…, sólo queda reservar una plaza en el camino del eterno atardecer.

    ¡Pero ese no soy yo! Eso es producto de que la naturaleza de mi increíble grandeza liberadora ha usurpado la consciencia de Misterio de mi origen, y se ha sentido poderosa. Y a partir de ella, el mando, el orden…

    Recogerse en lo liberador es hacerse eco de las estrellas. Es… nadar… es nadar… porque las olas nos llevan.

    Cualquier impedimento es una trampa, es una apariencia.

    Sentir… sentir sin cuerpos que atrapan.

    Sentir… el verso que libera.

    Sentir los sentidos que… embozan nuestros sentires.

    Es hacia allí donde nos llama lo Orante de hoy.

    *** 

    [1] “Al azar”.

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  •  

    Without knowing why and what life is... 

    Without knowing why we are in this place... 

    Not knowing why this... these... and those places that flicker even before dawn were gestated.

    It is not... -and this is what we are finding out- it is not sapience what gives us the consciousness of being. It is not sapience that shows us our awakening.

    Oh! And this Sense of the Prayerful Call emphasizes us in becoming aware about the FELT FEELING, that gives us the evidence of our silence, our song, our word..., while KNOWLEDGE tries to explain it, to manage it, to manipulate it, to control it.

    It seems we will never know who we are -"to know"- but that we are.

    Hence the emphasis and obsession to give a sapient explanation to any occurrence is increasingly devastating. Yes, because it opens up a void of feelings. Because theoretical knowledge does not satisfy us, does not please us.

    We reach the points where we continually ask "the whys", thus we can control and dominate what happens. And we move further away from feeling, from the Mystery and the Unapproachable.

    And this turns us... into mechanic instructors of a coexistence.

    I am -I say to myself- feltWhere, and how, and why... I don't know.

    It is not my function... KNOWING.

    It is BEING and FEELING.

    It is to discover myself as a necessary Mystery... to be discovered, that I discover myself!, in an infinite number of events.

    The arrangements to identify myself by my name, by my surname, by my birth, by my age, by my profession... are purely coercive measures; they are control measures.

    The Registry Office knows who you are. It has given you a name, you live in a street, you live in a place, and you have such and such a job. And so a rational, logical structure takes shape... that tries to compensate the 'plotting' movements of reason, with bonds of affection that culminate in families...; which are a continuous conflict, since they claim their goods, their gifts, their achievements, their name...

    And so, the being of humanity finds itself 'conflicted', conflicting... 

    "Trapped".

    Yes, The Praying Sense shows us a being trapped by its own resources. A being trapped by its vanity, its reason, its pride, its truth. A being trapped by blackmail, by threats... of a greater or lesser amount, it doesn't matter.

    And if an "un-strapping" is proposed, the Prayerful awaits calling, to discover itself as Mystery, as permanent novelty, as a Creation of absolute Love, as a resonance of this Love... that becomes solidary in its "doings".

    It is legitimate to think… -to think while feeling- that we didn´t come to this place in the Universe by mere chance. Even if scientifically it is justified. But if you feel and see yourself, even a little... in what framework you are in, you may well feel that your presence is not accidental that our presence is not 'random' -of chance and necessity- but an event of precision, of mystery, of astonishment.

    To the extent that we become mystery and wonder, we are in life -without knowing exactly what that term is, but in order to be able to communicate...-. To feel ourselves in life with the imperious need for a complaisant doing, for a pleased being...; putting our senses in our feeling, and establishing a path to where the being feels its nature claims for.

    This so-called "to be and being": a "to be" out of necessity of the Creator Mystery, and "being" as a consciousness of... being sent, of being "placed there".

    And thus, to be able to aspire not to feel trapped!... Let reason and knowledge roam by my side, but without rendering accounts to it, without contributions... that define!

     "To be" because I emanate from the creative Mystery. "Being" because I am its equivalent, because I am a sample of the Enamoured Mystery. And not to fall into the confusing reason of explanations...

    Warned... as liberated entities: yes, the Creator Mystery liberates us as an expression of Himself, and places us in an unknown position.

    And therefore, consistent with this origin, our nature is liberating! It is not slave to any explanation.

    I am a liberating result, and consequently liberated. But what I have been told and explained is that I am a slave, a trapped person, subject to the rules of the most capable ones, an obedient hostage of the commanders: those who have appointed themselves.

    Oh! And how different it is to feel oneself of a liberated nature and of a liberating presence than to feel of a conditioned nature: father, mother, child, family, place, state, health, et cetera!

    And then... a long road of conscientious adults, who seek to repeat and repeat, ad nauseam, what has been ordered, what has been commanded! And when there is a small spark of light in love, it soon withers away. It is not place. It is not order. It is not logic.

    And by feeling -because the Call shows it to us in prayerful words- by feeling ourselves to be the result of a liberation, and to be -consequently- liberators, and all this in the consciousness of a Creation in love, if we do so... living, because it is latent, but it is closed, it is trapped!... by "the convenient" .

    If we echo our liberation, and we feel liberating without this implying a leading role, a personal importance... no! A consenting person... of an enamoured life and devoted to a meaning, to a feeling: the one I discover while exercising my liberation.

    If the Eternal Mysterious Creation has "freed itself", creating me, I cannot be less, by my own nature. I must rethink my everyday nature.

    No reason exists, no knowledge that strips me of my libertarian sense. If that happens, it is because I have accepted it, because it has seemed appropriate to me, because I want to "regulate" my liberations with dominions and controls.

    Therefore, not to fall into that relic of cemeteries that only awaits to give meaning to living by dying.

    Does perhaps something that emanates from the Creator Mystery gestate to culminate in a destructive graveyard?

    But, of course, if we pay attention to our preponderance, our importance, our knowledge..., it only remains to reserve a place on the path to the eternal sunset.

    But that is not me! That is because the nature of my incredible liberating greatness has usurped the Mystery consciousness of my origin, and has felt powerful. And from it, the command, the order....

    To retreat into the liberating is to echo the stars. It is... to swim... it is to swim... because the waves carry us.

     Any impediment is a trap, it is an appearance.

    To feel... to feel without bodies that trap

    To feel... the verse that liberates.

    To feel the senses that... wrap our feelings up. 

    That is where the Prayer of today calls us.

    ***

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  •  

    Las peripecias con las que se ha desarrollado la humanidad… nos hablan de periodos muy diversos –muchos de los cuales son hipótesis o teorías-, en los que homínidos –Cromañón, Neanderthal, etc.- convivían y compartían, cazaban, y recogían semillas y bulbos y frutos con los que se alimentaban.

    Pareciera que nos contaran –los arqueólogos, los antropólogos, los paleontólogos- historias de salvajes, entendiéndose como tal “un grupo de seres que tenían poca capacidad de raciocinio, de lógica”.

    Dicen –igualmente- que así evolucionaron, sobre todo la raíz a la que pertenecemos: la de la sapiencia. Y a partir de ella se gestaron actitudes éticas, estéticas, morales, religiosas, el honor…: algo –o pinceladas, mejor sería decir- de otros niveles no salvajes del ser humano, que denotaban… –quizás solamente por una mayor capacidad craneana, mayor desarrollo del encéfalo; quizás sólo esa razón haya-… pero sea como fuere aparecieron rasgos que podríamos decir “extra-materiales”.

    Algún tipo de bondad, afecto, atracción, cariño… 

    Depende de en qué momento, vemos que determinados factores NO físicos se muestran. Y ya aparecen en artes, como cantos, poesías, pinturas… y un largo etcétera. Sí, el “arte” que podría llamarse… desde el rupestre hasta nuestros días. 

    Pareciera –pareciera- que esta actividad extra-material le iba a dar, al ser, una naturaleza anímica, espiritual... inspirada.

    Y decimos que “pareciera”, porque también, igual que se desarrollaban las artes y los cultivos de belleza, enseguida –como para “por si acaso”- empezaba la productividad, la era industrial, la explotación de recursos, las ganancias, las posesiones… Y parece evidente que esos factores que nos despegaban de lo estrictamente conformado empezaron a debilitarse.

    Las religiones, que eran los bastiones a partir de los cuales se conservaban los vínculos con la Divinidad, sí, aún permanecen pero… cada vez más laxos, cada vez menos operativos y más conflictivos. Porque ellos mismos se degradan y se deterioran en base a decidirse por la renta y el beneficio, más que por la contemplación, la oración o… o el abandonarse a las manos de la Creación.

    Aparecieron y aparecen diversas formas anímicas –no, “animistas”, que fueron ya abandonadas-. Pero las formas de ánimo y de carácter y de posicionamiento se hacían siempre con ánimo rentable.

    La Llamada Orante nos sitúa en el contexto actual del ser, en el que se debate poniendo en tela de juicio cualquier posicionamiento.

    Pero no da la sensación… –no da la sensación, y desde luego no ocurre aún y no sabemos si ocurrirá- no da la sensación de que es una catarsis de limpieza, de claridad…, de un nuevo amanecer. No. Da más bien la sensación y la evidencia de que el poder se hace más ostentoso, que la riqueza se hace más contraída, que la pobreza se hace más extendida, que la guerra se hace más expansiva… a cualquier nivel.

    En cualquier momento, cuando nos remitimos a la Llamada Orante, nos debemos situar en el espacio que acabamos de describir; nos debemos situar en una expectativa de cómo se sitúan las fuerzas de la vida, y así poder sensibilizarse ante la Llamada Orante, que nos conmina a hacer, de nuestro estar, de nuestro marchar… una expectativa y una vocación de eternidad.

    ¡Si me encuentro bajo la evocación de lo Eterno!... tan solo puedo estar entre eternidades. No puedo estar entre comienzos y finales. Puedo recordar circunstancias que abrían la puerta hacia determinadas experiencias, e incluso puedo observar puertas que se cerraban después del trasiego. Pero en cualquier caso, sin principio ni fin: “transcurrir”… “transcender”... “trans”… “transportarnos” hacia otras realidades que nos posibilitan nuestros recursos anímicos, que nos lanzan hacia un canto, hacia una danza, hacia… diversas vivencias que no rentan, que sí complacen, que sí acrecientan nuestra… ¡Fe!, y esta consciencia de eternidad ¡sin principio ni fin!, con el transcurrir que se ejercita con ¡la Fe!... en nuestro ánimo, en nuestra consciencia, en nuestro afecto.

    Con el insistir –“con el insistir”- en esos aspectos, y tenerlos presentes… nos hace y nos permite el estar, el ser… creativos, ¡novedosos como el sonido del viento!, entusiastas como las primeras flores de la primavera, esperanzados como el amanecer ¡decidido!... iluminado como la noche de estrellas.

    Si a la hora de “faenar” en lo físico, en lo práctico, en lo productivo, nos ponemos el traje del “transcurrir”, de lo “Eterno”, ¡de la Fe!, de esa consciencia de afecto, ese animismo “dedicado”… que no se plantea soluciones, sino que transcurre y se ejercita…

    Pudiera parecer irresponsable, pero cuando el afecto se hace enamorado sentir, amada entrega a la fantasía idealista…; cuando cada ser reconoce su pequeñez, pero su aporte, en la medida en que se hace eco y transcurre en lo que piensa, en lo que siente, en lo que hace, es posible convertir en un arte el asearse, el limpiarse, el acomodarse, el disponer, el recoger… 

    Sí, un arte en el que cada transcurrir nos conmina a esforzarnos en el detalle, en el toque de distinción, ¡en el punto de bondad!

    Situarnos en la ilusión… en la ilusión efervescente del que ama reconocidamente. Y ésa es su referencia: Amar reconocidamente. Esa es su referencia para tildar y transformar cada instante, cada hacer, cada posición, cada actitud… en una sutil elegancia. ¡En una sutil elegancia!... Aunque el atropello del hacer diga: “Aquí no pega esto”. Sí, sí pega. Y pega tanto que, cuando se ejercita bajo esa “sutil elegancia”, la consciencia experimental se hace gozosa, a la vez que el entorno disfruta.

    El sabernos partícipes de lo gozoso y del disfrute, por habernos sentido eternidades y Fe en el Misterio Creador que nos asiste y nos ¡conmueve!… nos abre a un vivir… que, en su creativa actitud, nos despega de lo productivista, de lo rentable, del acopio, del acomodo.

    Y nos abre a lo imprevisto, lo sorprendente…; lo que se aguarda ¡sin saber qué es!

    El Misterio Creador, en su infinito Amar… que nos hace nacer cada mañana, nos trae las sorpresas y los imprevistos momentos. Y eso es como si… –y ahí viene un punto importante- es como si estuviéramos regalados continuamente; como si diariamente nos dieran un regalo. Con lo que supone ese regalo: que no lo conozco; que no sé cuál es; que lo voy abriendo para encontrar; que se abre solo para mostrarme; que me hace sentirme ¡regalado!

    ¡Y a su vez, yo me regalo como tal!

    Sentirse un regalo de la Creación. Y sentir, con esa vibración, en estos niveles, cómo te regalan: esos detalles que no tienen razón, que están sin lógica, que no tienen antecedentes pero que aparecen y están. Y que los percibes en la medida en que tu fe y tu dedicación está sintonizada en esa Universalidad.

    Y transcurre también el silencio; que nos permite, en su remanso, escuchar el lenguaje del viento, la batida de la lluvia, el anuncio de un amanecer brumoso… –quizás preámbulos incipientes de primaveras-. 

    Justo los momentos más adecuados para mostrar lo descubierto, lo aprendido, lo novedoso, lo ¡idealista!

    Y en la medida en que nos adentramos en ese transcurrir de eternidades, nuestro ¡afán y dedicación por lo que transcurra en ese momento!, y sentirlo como regalo, nos permitirá “convertir” –sí, convertir como alquimista- lo aparentemente incómodo, desagradable, malo… y esas cualidades que nos hacen rechazar nuestras actuaciones, convertirlo, bajo el manto de esas eternidades de fe en el Misterio Creador, convertirlo en momentos de regalo, significativos; de disfrute y de congratulación por lo que se aporta… bajo el área de lo inmaterial. Que luego va tener un equivalente material, sí, pero tildado y sombreado –por así decirlo- por la idea que ha movido al ser a sus acciones.

    Dejar que el transcurso, el transcurso nos informe, nos forme, nos sitúe en la custodia de lo Eterno… para que nuestra sintonía sea realmente ¡enamorada!, ¡entregada!…; un suspiro de aliento… DESDE, POR Y HACIA LO ETERNO.

    ***

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  •  

    The vicissitudes with which humanity has developed... tell us of very diverse periods –many of which are hypotheses or theories- in which hominids –Cro-Magnon, Neanderthal, etc.- lived together and shared, hunted, and gathered seeds and bulbs and fruits with which to feed themselves.

    They seem to tell us –archaeologists, anthropologists and palaeontologists- stories of savages, being understood as "a group of beings with little reasoning ability or logic".

    It is also said that this is how they evolved, especially the root to which we belong: the sapience one. And from it, ethical, aesthetic, moral, religious attitudes, honour... were created...: something –or brushstrokes, it would be better to say- of other, non-wild levels of the human being, which indicated... –perhaps only due to greater cranial capacity, greater development of the encephalon; perhaps there is only that reason-... but in any case features that we could say "extra-material" appeared.

    Some kind of kindness, affection, attraction, attachment...

    It depends on the moment in which, we see that certain Non-physical factors are displayed. And they already appear in arts, such as songs, poetry, paintings... and a long etcetera. Yes, the "art" that could be called... from the cave paintings to the present day.

    It would seem –it would seem- that this extra-material activity would give being an emotional and spiritual... inspired nature.

    And we say it "seems", because also, just as the arts and the cultivation of beauty developed, immediately –as if "just in case"- productivity, industrial era, exploitation of resources, profits, possessions began..., and it seems evident that those factors that detached us from the strictly conformed began to weaken.

    Religions, which were bastions from which the links with the Divine were preserved, yes, they still remain but... increasingly lax, increasingly less operative and more conflictive. Because they themselves degrade and deteriorate based on deciding for income and profit, rather than for contemplation, prayer or... or abandoning themselves to the hands of Creation.

    Various spirited forms appeared and appear –not "animistic", which have already been abandoned-. But the forms of spirits and character and positioning were always done in a profitable spirit.

    The Prayerful Call places us in the current context of the being, in which any positions are being debated and questioned.

    But it doesn't give the sensation... –it doesn't give the feeling, and of course it hasn’t happened yet and we don't know if it will happen- it doesn't give the feeling of being a catharsis of cleansing, of clarity..., of a new dawn. No. It rather, gives the felling and the evidence that power is becoming ostentatious, wealth is becoming more contracted, poverty is becoming more widespread; war is becoming more expansive... at any level.

    At any moment, when we refer to the Prayerful Call, we must place ourselves in the area we have just described; we must place ourselves in an expectation of how forces of life are placed, and thus sensitize ourselves to the Prayerful Call, which urges us to make of our doing, our being, our walking... an expectation and a vocation of eternity.

    If I am under the invocation of the Eternal!... I can only be among eternities. I can´t be between beginnings and endings. I can remember circumstances that opened the door to certain experiences, and I can even observe doors that closed after coming and going. But in any case, without beginning or end: “passing"... "transcending”... "transporting" us to other realities that enable our spirit resources, that launch us towards a song, towards a dance, towards... various unprofitable experiences, that do please, and increase our... Faith, and this consciousness of eternity, without beginning or end!, with development that is exercised with Faith!... in our spirit, in our conscience, in our affection.

    By insisting –"with insisting"- on these aspects, and keeping them in mind... makes us and allows us to be, to be... creative, original as the sound of the wind!, enthusiastic as the first flowers of spring, hopeful as the dawn, determined!... illuminated like the starry night.

    If, at the time of "working" in the physical, practical, and productive, we put on the suit of "passing", of the "Eternal", of Faith!, of that consciousness of affection, that "dedicated" animism... that does not propose solutions, but passes and exercises itself…

    It may seem irresponsible, but when affection turns into feeling in love, into loved devotion to idealistic fantasy...; when each being recognises its smallness, but its contribution, insofar as it echoes and passes in what he thinks, what he feels, what he does, it is possible to make an art of grooming oneself, cleaning oneself up, accommodating, arranging, tidying up...

    Yes, an art in which every step of the way encourages us to strive for detail, for a touch of distinction, in a point of goodness!

    To place ourselves in the fantasy... in the effervescent fantasy of the one who loves truly. And that is its reference: to love recognisably. That is its reference to mark and transform every instant, every action, every position, and every attitude... in a subtle elegance. In a subtle elegance!.... Even if the rush of doing says: "This doesn't fit here". Yes, it does. And it fits so well that, when exercised under the "subtle elegance", the experimental consciousness becomes joyous, as does the environment

    Knowing we are participants in joy and enjoyment, having felt eternity and Faith in the Creative Mystery that assists us and moves us... opens us to a way of living... that, in its creative attitude, detaches us of the lucrative, of profitable, of accumulation and comfort.

    And it opens us up to the unforeseen, surprising...; to what is awaited without knowing what it is!

    The Creative Mystery, in its infinite Love... that makes us to be born every morning, brings us surprises and unforeseen moments. And that is as if... –and here comes an important point- it is as if we were continually gifted; as if we were given a gift every day. With what that gift implies: that I don't know it; I don't know what it is; that I´m open it to find it out; that it opens up just to show me; that it makes me feel gifted!

    And in turn, I gift myself as such! 

    Feeling a gift from Creation. And to feel, with that vibration, at these levels, how you are gifted: those details that have no explanation, without logic, with no precedents but they appear and are there. And you perceive them to the extent that your faith and your dedication are tuned in to that Universality.

    And silence also passes; which allows us, in its quietness, to listen to the wind language, the patter of the rain, the announcement of a misty dawn... –perhaps incipient preambles of spring-.

    Just the right moments to show what has been discovered, what has been learned, what is new, what is idealistic!

    And to the extent that we enter into this passing of eternities, our eagerness and dedication to whatever happens at that moment!, and feeling it as a gift, will allow us to "convert" –yes, convert as an alchemist- the apparently uncomfortable, unpleasant, bad… and those qualities that make us reject our actions, converting them, under the shelter of those eternities of faith in the Creative Mystery, into moments of gift, significant; of enjoyment and congratulation for what is contributed... under the area of the immaterial. Which will then have a material equivalent, yes, but marked and shaded –so to speak- by the idea that has moved the being to his actions.

    Letting the passing, the course inform us, form us, place us in the custody of the Eternal... for our tuning to be truly in love!, devoted...; a sigh of encouragement... FROM, FOR and TOWARDS THE ETERNAL.

    ***

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