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    Impresionante, pero a la vez serena, se muestra la luz de la luna.

    Impresionante, a la vez que alegre, se muestra el canto del gallo.

    Impresionante, a la vez que… sin importancia, el suelo nos soporta. Y saltamos sobre él, lo perforamos, plantamos, edificamos…

    Sin darse importancia, las estrellas anochecen y se trasladan en sus danzas parpadeantes.

    El frio, el viento, el calor, la humedad… se señorean en su casa, siendo anfitriones de diferentes pelajes, para hacer grata la estancia.

    Las reinas de la quietud.. en su vegetal presencia, ¡se aquietan!... a propósito, para satisfacer nuestras visiones, para perfumar nuestro olfato, para deleitar nuestro gusto, para cimbrearse ante la brisa, y podamos escuchar el palmoteo de las hojas.

    No es que no puedan ir más deprisa en su movimiento, es que se aquietan para que podamos contemplarlas.

    Y cada trozo de piedrecita, de piedra, de arena, está ahí aún más ¡inquietante! Pareciera que carece de absoluta significancia. En cambio… en cambio, marca el sonido de nuestra pisada… alivia el peso de nuestros pasos… o lo hace hábil para sortear dificultades.

    ¿¡Hay algo que… en el entorno del ser, tenga empeño en dañarnos!? ¿Hay algo, en la Creación, que tenga por objetivo molestarnos, maltratarnos…?

    Todo parece indicar –cuando “bien pensar” sentimos- que están a nuestra disposición; que están a nuestra disposición para servirnos… 

    La lluvia, los ríos, los manantiales, los pozos, los arroyos… calman nuestra sed. 

    Los mares nos dan la límpida belleza de su estancia, además de las maravillas de sus habitantes.

    Los copos de nieve nos suenan, nos suenan en el silencio, juguetean en su caída y desaparecen tímidos al llegar al suelo.

    ¡Ay! Y mientras, al atardecer, los gorriones se discuten la rama del dormir: un bullicio de escándalo que sólo pretende mostrar su equilibrio, ¡su alegría de vivir!... 

    Y a la vez, las hormigas no reclaman bombo y platillo; en silencio permanecen… aguardando mejores momentos.

    Todo parece estar… ¿organizado? –¿organizar?-, ¿diseñado? –¿diseñar?-, ¡adornado! –“adornado”-, para que el humano proceder se sienta grato, se sienta a gusto; paladee sus sentidos; poetice su estar; agradezca y agradezca ¡tantos detalles!… –¡tantos!- más los que no se muestran a la claridad, pero incitan a la curiosidad. Y aún más: nos promueven hacia la admiración por vivir, por la vida.

    ¡Ay! ¿Será… será que nos llaman a vivir? ¿¡Nos llaman a vivir en equilibrio, en armonía, en variables, en novedades, en serenidades, en auxilios, en solidarias sintonías…!? 

    ¿Serán… serán creaciones que nos incitan al sueño y luego a la vigilia, nos despiertan hacia el alimento, nos incitan hacia respirar?

    ¡Ay! ¿Serán creaciones que ¡nos llaman!… para decirnos que nos aman? Y en consecuencia, ¡ante tanto derroche!, ¡nos impresionamos!, y reflejamos tanto amor que nos permite… ¡enamorarnos entre nosotros!, ¡amarnos entre nuestras sensaciones!

    ¿Será que nuestro estar y seguir… está en el reino de la templanza?, ¿en la complacencia?, ¿en el discurrir?, ¿en la escucha? ¿En el reconocerse en lo que se dice, se hace, y en aprender continuamente, para poder asimilar tanto amor que nos ofrecen?

    Y con todo ello, ¿cómo es… ¡cómo es que el proceder humano se olvida!, se distrae, se enrosca sobre sí mismo? Y deja de escuchar su pisada, deja de mirar la flor encarnada, deja de sentir el amanecer, hace caso omiso a la luna, ¡le molesta la lluvia!, se queja del frio, ¡le incomoda el calor!… 

    ¡Y todo lo que estaba ofreciendo la Creación como muestras de Amor!, el humano proceder… ¡lo toma como queja!: 

    “¡Ay!, ¡qué mal tiempo! ¡Ay!, ¡qué incomodidad de montaña! ¡Ay!, ¡qué angustia de sendero! ¡Ay!, ¡qué plano valle; podría ser más ancho! ¡Ay!, qué mar tan inmenso! ¡Me asusta!”.

    ¿Es en origen así, la criatura humana? ¿O… entre unos y otros se dijeron que ellos eran los referentes, ¡los que marcaban la pauta!? Y claro, dejaron de apreciar el alimento. Dejaron de disfrutar de la mirada. Poco a poco se fueron enroscando en sus quejas. Y así… se fueron quejando unos contra otros. Y pasaron, de la queja al desierto por estar despoblado, a la queja de la selva, por estar tan poblada. Y crearon poblados, ¡y se quejaron por estar hacinados!

    Se hizo, la humanidad, criaturas de… disconformidad, de queja, de rabias… 

    Y al no sentirse halagados por tanta Creación, contagiaron su desagrado a sus semejantes, y entre ellos se enzarzaron en conspiraciones, bulos, opiniones, injerencias… ¡Hasta gritos proferían… esgrimiendo buenas razones!

    ¿¡Dónde estaba!… el agradecer? ¿Dónde estaba el recordar? ¿Dónde estaba el ensoñar y el hacer presente lo vivido? ¿Dónde estaba, que todo se hizo ¡revoltijo!?; a la vez que insincero y, consecuentemente, conspirador…

    Se pusieron máscaras de carnaval todos los días, y entre murmullos, dimes y diretes, desconectados de la Creación diaria y del infinito Amor de cada día, esgrimían sus diferencias tomando partido, enfrentando consciencias… 

    Parece escucharse, desde la Creación, un suspiro que dice: ¡Ay!, ¡qué pena de vida!...

    ¡Se creó con todo lujo de detalles!, sin escatimar el color púrpura del arrecife, ¡sin descuidar ni un instante el alga verde morada!, ¡sin descuidar ni un solo momento!... el plumaje de la gaviota que se cimbrea con el sol. 

    Y más y ¡más!… mientras el humano se escondía, ¡se refugiaba en sus pleitesías y en sus pleitos!

    Cada uno se erigía en el mejor, y en consecuencia querían ocupar un mismo lugar. Y sólo se gestaba devastación. 

    ¡Ay! Si ¡por un momento! –si por un momento-… ¡se percataran algunos seres de humanidad –algunos, ¡simplemente algunos!- de que están puestos ahí como expresión creadora de belleza, están puestos ahí como adornos ¡de amor!, ¡están puestos ahí!… como expresión de increíble magnificencia, y esos “algunos” vibren en esa consciencia, para clarear… ¡para clarear las almas de las que están dotados!, ¡despojarse de los miedos, de las rabias!… 

    ¿Acaso cuando llueve caen cuchillos…? ¿Acaso cuando pisamos el suelo, éste nos engulle…? El aire que respiramos, ¿nos escatima la dosis? ¿O, más bien, nosotros lo estropeamos?

    ¡Sí! Resulta curioso que, cuando el ser se perturba más allá de su razón y de su impositiva verdad, trata de ¡recomponerse!, ¡arreglarse!, sanarse, curarse… 

    ¡Con todo lo descrito anteriormente!, ¿es posible algo de eso? ¡No! ¡¡No!! Hay demasiada y exuberante ¡vanidad, soberbia, rabia!, como para aspirar a… ¿alivio?, ¿mejora? ¡No!

    ¡No! No se puede calmar, aliviar, mejorar, cuando se está perversamente rabioso o radicalmente ¡exigente!, ¡impositivo!, ¡dominante!, ¡¡manipulador!!… No. Así no se puede ni mejorar ni dejar que te mejoren, ni que tú mismo mejores. Porque buscarás… –¡y exigirás, claro!- la píldora maravillosa para que puedas soportar tu soberbia, tu rabia… –¡bah!-, y te cree un mundo feliz –a costa de los demás, claro-.

    Humanidad hiriente, que se hace sangre… y luego pretende aliviar. 

    ¡Ay!...

    Un ánima hipócrita, sin valentía, de oscurantista verbo que esquiva, que dice y olvida, que expresa y se esconde. 

    ¡Y no es en un lugar o en otro!… Es en todos.

    Y nos llaman a orar y… ¡qué privilegio! ¿Cómo es posible que aún esto ocurra?

    Pero por supuesto, también ante ello hay queja, porque nunca es a gusto de cada uno. 

    ¡Qué horror! 

    Se vuelve a escuchar: ¡Ay!, ¡qué pena de vida!… 

    Cuando todo se dispone para ti, para ti, para ti, para ti, para aquel, para el otro, para ¡todos!, con ambrosías. Y en cambio, cada cual coge su pico y su pala, delimita su territorio, aspira al espacio de otros… y porfía con hoces, martillos, billetes, bancos… 

    ¡Ay! Y las eternas mentiras que deambulan y deambulan, y se hacen hasta verdades. Y los historiadores ¡copian y copian y copian lo que escuchan de unos y otros!, y lo poco que pueden ver por sí mismos. Y nos relatan… ¿qué nos relatan? 

    ¿Qué certeza hay, que con mentiras no se haya contado? “¿Qué certeza hay, que con mentiras no se haya contado?”.

    ¡Y lo sorprendente y lo increíble es que, con todo ese pesar de “¡Ay!, ¡qué pena de vida!”, ¡sigue floreciendo el almendro!... 

    ¡Qué… qué regalo! ¿Continúan su confianza hacia nosotros? ¿Es posible?

    Sí. Y la luna señorea e incita al poema y la luz de la noche. Pareciera que no supieran de nuestros procederes. Pareciera que… “¡Bueno! Ya se les pasarᔓYa nos mirarán con afecto” –dicen las estrellas-. “Ya pisarán con cuidado” –dicen los sembrados-. “Ya beberán con alegría” –dicen las aguas-.

    “¿Cuándo es “ya”? ¿¡Cuándo!… es “ya”? –reclama la oración, insistente-. ¿Cuándo?”.

    Mientras que a la vez nos recuerda… que la pluma sigue el aliento del viento. Mientras que la primavera se prepara de nuevo, con nuevas galas, con nuevas texturas 

    “¡¡A ver si esta vez hay suerte!!… y los humanos nos miran”.

    A ver si hoy, ¡la vigilia de hoy!, se hace alegre, y no es causa de queja, de escondite, ¡de desapego!...

    La luna no se oculta. Se transforma; se diversifica. 

    Las estrellas… no huyen.

    El suelo no desaparece.

    ¿Por qué el hombre ¡tanto oculta!? Y además, ¡es curioso!: oculta sus… ¿sus qué? ¿Qué es lo que oculta? Lo que aquel dijo, lo que el otro susurró, lo que él pensó… 

    ¿¡Se siente tan importante!, que lo que oculta es valioso? ¿En verdad es valioso para la vida del escarabajo o el futuro de las cigüeñas? Por ejemplo. ¿O es un secuestro el ocultar, y mostrar otras facetas?

    Por un momento, el Sentido Orante –por un instante- nos dice: “¿Y si mañana no amanece…? ¿Qué harás de aquí a entonces, cuando el frío hiele tu mente?”.

    El ser de humanidad vive con insolencia; con el desparpajo de sentirse creador. Y se siente seguro de lo que va a ocurrir mañana, y apuesta por pasado mañana. 

    ¡Ay!...

    No se da cuenta de que el más mínimo brote de verde que asoma, lo hace por decisión innombrable del Misterio Creador ¿Cómo es que no se da cuenta de eso?

    ¿Cómo es que no clama ¡de alegría!… y comparte sus fantasías?

    ¿Cómo es que no se hace solidario con ideas, proyectos, acciones? 

    ¿Cómo es que está más pendiente de los demás, de los otros, y no termina nunca de hacer su tarea? ¿Cómo es que…?

    ¿Se ha olvidado de vivir…? Y ha implantado otra cosa que llama “vida”… 

    Y se escucha otra vez: ¡Ay!, ¡qué pena de vida!...

    ¡Es tan terrible y dramáticamente injusta la actitud humana!, que es increíblemente evidente la Bondad y Misericordia de la Creación.

    (3 mn de silencio)

    Las venturas, como virtudes, se atreven a hacerse aventuras cuando el ser se enamora, ama aún… 

    Aún.

    ¿Será que aún es posible?

    ***

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    Impressive, but at the same time serene, the moonlight is shown.

    Impressive, at the same time… cheerful, the cock song is shown.

    Impressive, at the same time… unimportant, the ground supports us. And we jump on it, we drill it, we plant on it, we build up...

    Without self-importance, the stars dusk and move in their flickering dances.

    Cold, wind, heat, humidity… rule their house, being hosts of different coatings, to make the stay pleasant.

    The queens of stillness... in their vegetable presence calm down!... on purpose, to satisfy our visions, to perfume our smell, to delight our taste, to sway in the breeze, and we can hear the clapping of the leaves.

    It's not that they can't go faster in their movement, but they calm down for us so we can be able to contemplate them.

    And every piece of little stone, of stone, of sand, is there even more impressive! It seems to have no significance at all. Instead... instead, it marks the sound of our footprint... it relieves the weight of our steps... or makes it skilful to get around difficulties.

     Is there, in the environment of the being… anything, willing and determined to harm us!? Is there anything in Creation aiming to bother us, mistreat us...?

    Everything seems to indicate –when we “think well” we feel- that they are at our disposal; that they are at our disposal to serve us...

    Rain, rivers, springs, wells, streams... quench our thirst.

    Seas give us the clear beauty of its stay, in addition to the wonders of its inhabitants.

    Snowflakes sound, sound to us in the silence, fiddling in their fall and shyly disappear when they reach the ground.

    Oh! And meanwhile, at dusk, the sparrows discuss the branch to roost: a hustle of scandal that only pretends to show their balance, their joy of living!...

    And at the same time, ants do not boast about loudly; they remain silent... waiting for better moments.

    Everything seems to be... organized? –organize?-, designed? –design?-, adorned!  –"adorned"-, so that the human proceed feels pleasant, feels comfortable; tastes its senses; poetizes its being; be thankful and thankful for so many details!... –so many!- plus those that are not clearly shown but incite curiosity. And even more: they promote us towards the admiration for living, for life.

    Oh! Maybe… maybe they call us to live? Are they calling us to live in balance, in harmony, in variables, in novelties, in serenities, in aid, in solidary tunings...!?

    Would it be... creations that incite us to sleep and then to wakefulness, wake us up to food, incite us to breathe?

     Oh! Will they be creations that call us!... to tell us they love us? And consequently, in the face of so much profusion!, we are impressed!, and we reflect so much love that allows us... to fall in love with each other!, fall in love among our feelings!

    Could it be that our being and going... is in the realm of temperance?, in complaisance?, in passing?, in listening? In recognizing oneself in what is said, in what   is done, and in constantly learning, in order to assimilate so much love that they offer us?

    And with all of this, how is it... how is it that human behaviour forgets!, gets distracted, curls around himself? And stops listening to his footprint, stops looking at the red flower, stops feeling the dawn, ignores the moon, the rain bothers him!, he complains about cold, ¡heat bothers him!...

    And everything that the Creation offered as a sign of Love, the human proceeding… uses it as a complaint!:

    “Oh! What a bad weather! Oh, what an uncomfortable mountain! Oh, what a distressing path! Oh, what a flat valley; It could be wider! Oh, what a huge sea! It scares me!".

    Is in its origin human creature like that? Or... or among one and other they said they were the referents, the ones who set the guideline? And of course, they stopped appreciating the food. They stopped enjoying the look. Little by little they curled up in their complaints. And so... they complained against each other. And they went from complaining about the desert for being depopulated, to the complaint of the jungle, for being so populated. And they created villages, and complained for being overcrowded!

     Humanity was made, of creatures in... disagreement, complaint, rage...

    And by not feeling flattered by so much Creation, they spread their dislike to their peers, and between them they engaged in conspiracies, slanders, opinions, interference... Even hurled screams... wielding good reasons!

    Where was... the appreciation? Where was remembering? Where was the dreaming and making present what was lived? Where was it, that everything was jumbled!?; at the same time insincere and, consequently, conspirator…

    They wear carnival masks... every day, and amidst the murmurings, gossiping, disconnected from the daily Creation and the infinite Love of each day, they argued their differences taking sides, confronting consciences... 

    A sigh seems to be heard, from Creation, that says: Oh! Such a pity of life!...

    It was created in great detail, without sparing on the reef purple’s colour, without neglecting even for a moment the purple-green algae, without neglecting even for a moment… the plumage of the seagull that sways with the sun. 

    And more and more!... while the human was hiding, he took refuge in his pleadings and his quarrels!

    Each one sets oneself, as the best, and consequently they wanted to occupy the same place. And only devastation was brewing. 

    Oh! If, for a moment! –if only for a moment-... some beings of humanity noticed –only some of them!- that they are placed there as a creative expression of beauty, they are placed there as adornments of love!, they are placed there... as an expression of incredible magnificence, and those "some" vibrate in that consciousness, to clarify... to clarify the souls of which they are endowed!, to shed their fears, their rages... 

    Does perhaps fall knives when it rains...? Does the ground gobble us perhaps when we step on it...? Does the air we breathe limit us the dose? Or do we rather spoil it?

    Yes! It is curious that, when the being is disturbed beyond its reason and its imposed truth, it tries to recover, to fix itself, to heal itself... 

    With everything described above, is any of that possible? No! No!! There's too much lush vanity, pride, rage to aspire to... relief?, improve? No!

    No! One cannot calm down, relieve, improves when one is wickedly furious or radically demanding, imposing, dominating, manipulative!!... No. One can neither improve by itself nor let anyone do it for you. Because you will seek... –and demand, of course!- the wonderful pill for you to be able to bear your pride, your anger... –bah!-, and create a happy world for yourself –at the expense of others, of course.

    Hurtful humanity, becoming blood... and then pretends to relieve. 

    Oh!...

    A hypocritical soul, without courage, of obscurantist verb that eludes, that says and forgets, that expresses and hides. 

    And it's not in one place or another!... It's everywhere.

    And we are called to pray and… what a privilege! How could these still happen?

    But of course, there are also complaints about this, because it is never to one's liking. 

    How awful! 

    One hears again: Oh! Such a pity of life!...

    When everything is arranged for you, for you, for you, for that one, for the other one, for all, with ambrosias. And instead, each one takes his pick and shovel, delimits its territory, aspires to other people’s space… and pursues with sickles, hammers, bills, banks... 

    Alas! And the eternal lies that wander and roam around, and they even become true. And historians copy and copy and copy what they hear from one and other, and the little they can see by themselves. And they tell us... what do they tell us? 

    What certainty is there, that has not been told through lies? "What certainty is there, that has not been told with lies?”.

    And the surprising and incredible thing is that, with all that sorrow of "Oh, such a pity of life", the almond tree continues to blossom... 

    Such... such gift! Do they continue to trust us? Is it possible?

    Yes. And the moon rules and incites the poem and the night-light. It seems that they don't know about our conducts. It seems that... "Well! They'll get over it." "They one day will look at us with affection" –say the stars-. "They will step carefully" –say the crops-. "They shall drink of it with joy" –say the waters-.

    "When is "now"? When... is "already"? –the prayer cries out, insistent-When?".

    Meanwhile it reminds us... that the feather follows the breath of the wind. Meanwhile spring is preparing itself again, with new finery, with new textures  

    "Let's see if we get lucky this time!... and the humans look at us". 

    Let's see if today, today's vigil!, becomes joyful, and is not a cause for complaint, for hiding, for detachment!... 

    The moon doesn't hide. It transforms; it diversifies.

    The stars don't... don't run away.

    The ground doesn't disappear.

    Why does man hide so much? And also, it's funny: he hides his... his what? What does he hide? What that one said, what the other one whispered, what he thought... 

    Does he feel so important, that what it hides is valuable? Is it really valuable to the beetle’s life, or for the stork’s life future? For example. Or is a kidnapping to hide, and to show other facets?

    For a moment, the Praying Sense –for an instant- tells us: "And if tomorrow does not dawn... What will you do from now until then, when the cold freezes your mind?”.

    The being of humanity lives with insolence; with the boldness of feeling himself a creator. And he feels certain of what will happen tomorrow, and he bets on the day after tomorrow.  

    Oh!... 

    He doesn't realize that the slightest green bud that appears is done by the unnamed decision of the Creator Mystery. How is it that he doesn’t realize this?

    How is it that he does not cry out for joy... and shares his fantasies?

    How is it that he does not show solidarity with ideas, projects, and actions? 

    How is it that he is watching the others more, the rest of people, and he never finishes his task? How is it that...?

    Has he forgotten to live...? And he's implanted something else he calls "life"... 

    And one hears it again: Oh! Such a pity of life!...

    It is so terrible and dramatically unjust the human attitude, that the Goodness and Mercy of Creation is incredibly evident.

    The fortunes, as virtues, dare to become adventures when the being falls in love, still loves… 

    Still.

    Could it still be possible?

    ***

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    El ser se hace espeso… cuando su protagonismo se hace denso. 

    Cuando su protagonismo se hace propio… y no se abre al entorno. 

    Cuando su personalismo se hace absoluto y... deplora lo que le rodea. 

    Se hace denso y espeso cuando desprecia la ligereza por considerarla superficial; prefiere la espesura y la densidad de los daños, prejuicios, temores, rabias, descontentos, obligaciones...

    Sí; algo que existe, pero que no es la esencia del ser como presencia en el Universo. Es algo promovido por el ser... en un momento de su historia, pero no es consustancial con él. De ahí que el Sentido Orante advierta de la necesidad de aligerar nuestros protagonismos, nuestros personalismos. Que se aligeren, dejando de ser nuestros, propios. Que el ‘propietarismo’ mental se abra a la consciencia de Universo y, a poco que contemple la luz de la luna, a poco, se dará cuenta de la inutilidad de su posesión, de su propiedad…

    Inutilidad en cuanto a que no le permite ensoñar, fantasear, complacerse en complacer. “Complacerse en complacer”. El juicio le devora, y piensa que juzgando y condenando se va a librar de los fantasmas de su egolatría. O va a someter a todo lo que acontece. Error. Error que le lleva al horror y al miedo del terror de no ser comprendido, aceptado, asumido...

    Si –como decíamos en otro momento de Llamada Orante- “no soy de mí”; si tan solo asumo que habito en el Universo… 

    Y aclarar muy bien, al decirlo, que no es lo mismo que habitar en la Tierra; porque de inmediato, cuando se habla de la Tierra como ser vivo, como Gaia, como tal y como cual... cada uno tiene su parcela; cada uno reclama su bosque, su selva, su desierto...; cada uno se siente “cuidador” de universos... y asume preponderancias...

    En cambio, cuando nos presentamos como habitantes de Universo, nos diluimos, y nos podemos dar cuenta... –sin entender, la mayoría de las veces- nos podemos dar cuenta de que –cuando tomamos consciencia de que habitamos en el Universo-… nos podemos dar cuenta de que el protagonista, de que los protagonistas no somos nosotros ¡voilà!-; que estamos en una inmensidad inconcebible; que estamos en una eternidad insondable. Y todo ello sin comprender, sin entender... 

    Y por eso precisamente, por no asumir el no entender, el no comprender, el no saber y aceptar la ignorancia como habitante de Universo..., eso es lo que nos incomoda.

    El homo sapiens actual se siente conocedor, entendedor, y exige conocer, entender, saber. Lo exige. Se lo exige y lo exige a los demás. No deja ni una gota a la improvisación, a la creatividad, al caos. ¡No! Todo lo tiene que tener entendido, comprendido, atado, asegurado, dominado, controlado... 

    Y se insiste, en la Llamada Orante: con un pequeño vestigio de tomar consciencia de que soy habitante de Universo, todas esas cadenas que enrollan y que esclavizan por su exigencia, por su dogmatismo, por su radicalismo, todas esas cadenas empiezan a debilitarse, empiezan a perder sentido. Empezamos a aligerarnos; empezamos a hacer, a sentir y a pensar según lo que necesitamos. Empezamos a gozarnos del gozo de los otros. Dejamos de exigir el trato que pensamos que nos deben dispensar. 

    Esa importancia personal que demanda, que ¡exige!, le vuelve un continuo y amenazante y desquiciado –“continuo, amenazante y desquiciado”- ser, que con nada se contenta; que exige continuamente un mundo a su medida; que todo lo interpreta, en su egocentrismo, como maniobras contra él; que no soporta el humor; que no asume las diferencias, los distintos; que busca a los iguales, parecidos o semejantes, para sentirse seguro. Y así, claro, cualquier variable es un desquicie, es un despropósito. Su mundo ha quedado reducido a la urbanización de colegas, amigos y simpatizantes.

    ¡Ni siquiera el llamado mundo existe para él! Porque es perverso, es ¡malo! 

    Hace de su cotidianidad un murmullo de bulos, de comentarios, de insinuaciones… ¡Nada que ver con lo liviano! ¡Nada que ver con lo libertario! ¡Nada que ver con lo inocente! ¡Nada que ver con lo dispuesto! 

    La Llamada Orante nos quiere hacer crecer nuestras alas, nos quiere limar nuestras uñas; pretende darnos la naturaleza... volátil; pretende hacernos ¡sutiles, admirables, respetables!...

    Pretende, la Llamada Orante, acrecentar nuestras inocencias, ¡nuestras capacidades de asombro!: el dejarnos sorprender, ¡el admirar a los que disfrutan!, ¡el admirar a los que sonríen felices!... 

    Regocijarse en todo lo ajeno que suponga gozo, equilibrio, arte, disposición, ¡ternura!... Despojarse de la envidia de compararse con lo que tiene aquél o lo que tengo yo. Y adaptarse a la bondad interior, ¡innata! –“innata”- de cada ser. 

    Y claro está: en esa medida, hacerse ¡inmune!... a la crítica, al consejo, a la advertencia, “a”, “a, a, a”...

    Porque sí, sí ocurre que, cuando el ser está en un instante o momento de disfrute, de calma, de sosiego, en el mundo de hoy, eso parece ser ¡una ofensa!, y puede recibir todo tipo de insultos y de advertencias, claro. 

    Pregunta: “¿Qué prefiere usted: un día de amor, de eternidad, o una vida de asfixia permanente?”.

    Y he aquí que, efectivamente, el “a, a”… “a ver si…”“cuidado con…”, a ese, a ese ser –hombre o mujer-, que estaba complaciente, que estaba diligente, con tantas “a”... advertencias, se vuelve retraído, se vuelve escondido. Se siente pecador por no estar a la altura de la crítica, del ácido, de la rabia... ¡Se siente ignorante, de los malos! De esos que reniegan de ¡todo!, sin haber renegado de nada. Pero el “a, a, a...”, si no está alarmado y alertado, terminará con su aliento; lo convertirán y lo harán del clan de las “a, a, a… advertencias”, del clan de las prevenciones, ¡del clan de las seguridades!, ¡del clan del futuro!, del clan de “¡Ya te lo decía yo!”.

    .- Si ya te dije yo, cuando tenías veinte años, que cuando llegaras a setenta tendrías el pelo blanco.

    .- ¡Oh!, ¡sí! ¡Es verdad, es verdad! ¡Ya me lo decías tú!... ¡Qué clarividencia!

    Y así son las advertencias de los que dicen quererte. Claro, te quieren... te quieren poseer; te quieren tener; te quieren llevar al redil de la ordenanza, de lo preceptivo, ¡de lo ordenado!...

    ¡Ay! Pero el Sentido Orante no... no puede consentir –y de ahí que el ser se deba sentir “orante”- no puede consentir –y de ahí que tenga que alertarse y alarmarse-, no puede consentir su propia evidencia de lo que vive, de lo que siente, y negarse a ello porque el “a, a, a, a”... advierte, avisa, ¡amenaza!... 

    ¡Amenaza, sí! 

    Amenaza con aislarte; amenaza con acecharte; amenaza con todos los posibles perjuicios que te pueden acontecer.

    Sí. Pero he aquí que, con el sonido de las bombas, mientras se bombardea a veinte kilómetros, los seres celebran un nacimiento o festejan un maridaje, o se prometen amor eterno, o se construyen una silla o una mesa… ¡Mientras las bombas suenan!, ¡mientras la metralla cae, llega!, mientras no hay aposento, ¡mientras no hay agua ni luz!, pero hay vela y cuentos... 

    Sí; parecería mentira que eso ocurriera. ¡Pero ocurre! Es una manera dramática, cierto, de desposeer al ser, de las más mínimas seguridades y recursos. 

    Y ante ello, el ser no sucumbe, no se cae. Se rebusca en sí mismo. Hace un salón en una ruina. Hace un torreón... en un descampado.

    Pero, ciertamente, no hay que llegar a esas situaciones, aunque no se está exento de ellas. 

    Y en consecuencia, hay que saber evaluar de lo que se dispone. Porque hoy comerás, pero aquel que en el Líbano está, en un campo de refugiados, no sabrá, ¡ni se planteará!, si comerá o no. Y hoy te lavarás porque agua tienes, pero aquél, en el campo de Bangladesh, sabe que ni se plantea... si podrá lavarse los pies o las manos. 

    Sabes, ser, que hoy te vestirás y elegirás entre tus ropas. Allí, ¡allí!, en los campos de adiestramiento de China, no… no habrá ocasión para elegir. Te pondrán el mono de reconversión para que seas un buen comunista y aborrezcas el Islam como un deterioro mental y espiritual.

    ¡Sí! Y en tu hacer cotidiano, en el que laboras, en el que “compartes con”... ¡ay!, ¡evalúalo! ¡Evalúalo! Porque otros, en India, llamados “miserables”, “¡intocables!”, sonríen mientras lavan la ropa incesantemente, golpeándola contra las piedras a las orillas del Ganges. No pueden elegir investigar, leer, pasear, ir al parque… –¡al parque!- ir a caminar, hacer ejercicio, hacer “cardio”...

    No. Esos no tendrán –¡esos millones!-… no tendrán esa oportunidad. ¡Aún así!, te mirarán con los ojos desorbitados; sonreirán. ¡Sonríen!

    ¡Y no es cuestión de comparar! Es cuestión de evaluar, de evaluarse, de valorar lo que la Providencia nos ha regalado y puesto. Que nadie se ganó el derecho de nacer en una familia acomodada europea. 

    Y es así que el ser esclaviza a los desposeídos; controla a los miserables; abusa de los pobres; se hace rico con su labor. Y es así que, entre ellos, los aposentados establecen sus reinados, sus normas y costumbres, y todo aquel que quiera liberarse de esa... ¡opresión!, es perseguido, criticado. Y es así como el ser humano de hoy establece sus regias posiciones. ¡Es así como sale en primera página del diario!, que la reina Isabel de Inglaterra llama a reunirse a toda la familia, para ver qué pasa con esos desviados que están haciendo cosas raras dentro de su familia. Primera página. 

    ¿O debemos inclinarnos, debemos preocuparnos también porque el príncipe… el heredero, la heredera, ha despertado el temor de la reina Isabel de Inglaterra? Por ejemplo.

    El caso es que el ser, a fuerza de mirarse a sí mismo, empieza con él mismo su esclavitud, arrogándose el derecho de imponer sus criterios al entorno, y así establecer una lucha y una demanda y guerra continua. 

    ¡Ay! Que no hay día en el que no transcurra una queja... un lamento… una pena... 

    ¡Ja! Si solo fuera una... 

    Cuando un vestigio de Universo se ciñe sobre el ser, se siente en esa vibración. Aprecia su condición. Se hace exultante en su existencia. Valora su entorno con ¡emoción! Se hace eco... de dolores ajenos, pero sabe en su interior que somos seres capacitados, ‘capacitantes’ y capacitadores, de eliminar ese dolor. 

    Y sabernos cuidados por la Oración, en la que se nos ¡reclama!... nuestra posición de Universo, ¡con el aval de la Eternidad!, ¡con el aval de la Providencia!, ¡con el aval del Eterno Amante!, ¡con el aval –con el aval- de lo disponible! Todo.

    El sentirnos avalados y ¡alabados! –avalados y alabados- por la Creación –y es así, porque si no, no existiríamos-; el sentir el palpitar y el emocionante y ¡emotivo instante!... de una sonrisa amorosa, de una mirada complaciente, ¿no es acaso suficiente aliciente para ir más allá, para aligerar la carga de la incongruencia, para evaluar las calidades en las que se está...?

      

    Y vi a lo lejos... tan cerca que me sentí universo.

    Y vi a lo lejos... –y vi a los lejos- tan dentro... que me sentí lejos.

    Y vi a lo lejos... ¡tan allí!... que ya no estaba aquí.

    Y vi... y vi... y vi...

    ***

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  •  

    Being becomes thick... when its self-importance becomes dense.

    When its prominence becomes its own... and it does not open to the environment.

    When its personalism becomes absolute and... he deplores his surroundings.

    He becomes dense and thick when he despises lightness because it is considered superficial; he prefers the thickness and density of damages, prejudices, fears, rages, discontent, obligations...

    Yes; something that exists, but it is not the essence of the being as a presence in the Universe. It is something promoted by the being... at a time in its history, but it is not consubstantial with it. Hence the Praying Sense warns of the need to lighten our importance, our personalism. Let them be lightened, ceasing to be ours, our own. Let that mental ‘ownership’ open to the consciousness of the Universe and, if one sees a little bit the moonlight, a little bit, one will realize the futility of its possession, of its ownership...

    Futility as regards it does not allow him to dream, fantasize, be pleased to please. "Be pleased to please." Judgment devours him, and thinks that judging and condemning will free himself from the ghosts of his egomania. Or he will subdue everything that happens. Error. Error that leads to horror and fear of terror of not being understood, accepted, assumed...

    If –as we said in another moment of Prayer Call- "I am not of myself"; if I just assume that I live in the Universe...

    And clarify very well, in saying it, that it is not the same as inhabiting the Earth; because immediately, when talking about the Earth as a living being, as Gaia, as such and as which... each one has his plot of land; each one claims its forest, its jungle, its desert...; each one feels "caretaker" of universes... and assumes preponderances...

    On the other hand, when we present ourselves as inhabitants of the Universe, we dilute ourselves, and we can realize... –without understanding, most of the time- we can realize that –when we become aware that we live in the Universe-... we can realize that the main character, the protagonists are not us –voilà!-; that we are in an inconceivable immensity; that we are in an unfathomable eternity. And all of it without comprehending, without understanding...

    And that is precisely why, because we are not assuming we don’t understand, we don’t comprehend, we don’t know and accept the ignorance as an inhabitant of the Universe..., that is what bothers us.

    The current homo sapiens feels knowledgeable, understanding, and demands to know, understand, learn. He demands it. Demands it to himself and from others. He does not leave a drop to improvisation, creativity, chaos. He doesn’t! Everything has to be understood, tied, secured, dominated, controlled...

    And the Prayer Call insists: with a small vestige of becoming aware that I am an inhabitant of the Universe, all those chains that wind up and enslave by their demand, by their dogmatism, by their radicalism, all those chains begin to weaken, they start to lose meaning. We begin to lighten up; we begin to do, to feel and think according to what we need. We begin to enjoy the joy of others. We stop demanding the treatment we think they should give us.

    That personal importance that demands, that claims!, makes of him a continuous and threatening and unhinged –"continuous, threatening and unhinged"- being, who nothing pleases him; that constantly demands a world to its measure; that he interprets everything, in his egocentrism, as manoeuvres against him; that does not put up with humour; that does not assume the differences, the different ones; that looks for the same, similar or alike ones, to feel safe. And so, of course, any variable is a mess, it is nonsense. His world has been reduced to the urbanization of colleagues, friends and supporters.

     Not even the so-called world exists for him! Because it's perverse, it's bad!

    He makes of his everyday life a murmur of rumours, comments, and insinuations... Nothing to do with the lightness! Nothing to do with libertarian! Nothing to do with innocent! Nothing to do with the expected!

    The Praying Call wants us to grow our wings, it wants to file our nails; it pretends to give us a volatile... nature; it aims to make us subtle, admirable, respectable!...

     The Praying Call is trying, to increase our innocence, our capacities of amazement!: to let us surprise, to admire those who enjoy!, to admire those who smile happily!...

    Rejoice in everything else that involves joy, balance, art, disposition, tenderness!... Getting rid of the envy of comparing oneself to what that one has or what I have. And adapt to inner goodness, innate! –"innate"- of each being.

    And of course: to that extent, to become immune!... to criticism, to the advise, to the warning, "of", “of, of, of"...

    Because yes, it does happen that, when the being is in an instant or moment of enjoyment, of calmness, of tranquillity, in today's world, that seems to be an offense!, and it could receive all kinds of insults and warnings, of course.

    Question: "What do you prefer: a day of love, of eternity, or a life of permanent suffocation?".

    And behold, indeed, the “of, of”… “let’s see if…”, “watch out for…”, that one, that being –man or woman-, who was complaisant, who was diligent, with so many “of”... warnings, it becomes withdrawn, it becomes hidden. He feels sinful because he is not up to criticism, of acid, of rage... He feels ignorant, of the bad guys! Of those who deny everything!, without having denied anything. But the "of, of, of...", if one is not alarmed and alerted, will end up with its breath; they will convert him and they will do it from the “of, of, of… warnings” clan, from the prevention clan, from the security clan!, from the clan of the future!, from the clan of “I already told you! ”.

    .- I already told you, when you were twenty, that when you reached seventy you would have white hair.

    .- Oh yeah! True, it is true! You already told me!... What clairvoyance!

    And so are the warnings of those who say they love you. Of course, they love you... they want to possess you; they want to have you; they want to take you to the fold of the ordinance, of the prescriptive, of the ordered!...

    Oh! But the Prayer Sense does not... it cannot consent –and hence the being must feel "prayer"- cannot consent –and hence he has to be alerted and alarmed– he cannot consent to his own evidence of what he lives, of what he feels, and refusing to do so because of the "of, of, of, of"... warns, advises, threatens!...

    Threatens yes!

     Threatens to isolate you; threatens to stalk you; threatens with all possible damages that may happen to you.

    Yes. But, behold, with the sound of bombs, while bombing twenty kilometres away, beings celebrate a birth or celebrate a marriage, or promise eternal love, or a chair or a table are made... While the bombs sound! As the shrapnel falls, it arrives! Meanwhile there is no room; meanwhile there is no water or electricity!, but there is candle and tales...

    Yes; it would seem like a lie that that happened. But it happens! It is a dramatic way, true, to dispossess the being of the smallest securities and resources.

    And in the face of that, the being does not succumb, does not fall over. It looks again for itself. It makes a hall in a ruin. It makes a tower... in a field.

    But, certainly, it is not necessary to get to these situations, although it is not exempt from them.

    And consequently, you have to know how to evaluate what is available. Because today you will eat, but the one who is in Lebanon, in a refugee camp, will not know, nor will he consider, whether he will eat or not. And today you will wash yourself because you have water, but he, in the field of Bangladesh, knows that he does not even consider... whether he can wash his feet or hands.

    You know, being, that today you will dress and choose among your clothes. There, over there!, in the training camps of China, they don’t... there it wont be any occasion to choose. They will give you a dungarees of reconversion so you are a good communist and you hate Islam as a mental and spiritual deterioration.

    Yes! And in your daily work, in which you work, in which you "share with"... alas!, evaluate it! Evaluate it! Because others, in India, called "miserable", "untouchables!”, they smile while washing clothes incessantly, beating it against the stones on the banks of the Ganges. They cannot choose to research, read, walk, go to the park... – to the park!- go for a walk, exercise, doing “cardio”.

    No. Those won't have –those millions!-... won't have that opportunity. Even so!, they will look at you with eyes popping out of their heads; they will smile. They smile!

    And it is not a matter of comparison! It is a matter of evaluating, of estimating ourselves, of valuing what Providence has given and placed us. That nobody earned the right to be born in a wealthy European family.

    And that is how the being enslaves the dispossessed; control the wretched; abuse of the poor; he gets rich with their work. And so it is like that, that among them, the establishmentarian one establishes their reigns, their rules and customs, and anyone who wants to free themselves from that... oppression!, is persecuted, criticized. And this is how today's human being establishes its regal positions. This is how it appears on the newspaper’s front page!, that Queen Elizabeth of England calls to gather the whole family, to see what happens to those deviants who are doing strange things within her family. First page.

    Or should we bow down, should we also worry because the prince... the heir, the heiress, has aroused Queen Elizabeth of England‘s fear? For example.

    The fact is that the being, by looking at himself, begins his slavery with himself, giving himself the right to impose his criteria on the environment, and thus establish a struggle and a demand and continuous war.

    Oh! There is not a day without a complaint... a regret... a pity...

    Ha! If only it were one...

    When a vestige of the Universe girdles on the being, one feels in that vibration. Appreciates its condition. It becomes exultant in its existence. Values its environment with excitement! It echoes itself... of other people's pains, but it knows inside that we are qualified beings, ‘capable’ and trainers, to eliminate that pain.

    And knowing we are cared for by the Prayer, which claims!... our position of Universe, with the guarantee of Eternity!, with the support of Providence!, backed by the Eternal Lover!, with the support –with the guarantee- of the available! Everything.

    Feeling endorsed and praised! –supported and praised- by Creation –and it is so, because, otherwise, we would not exist-; to feel the throbbing and the exciting and emotional moment!... of a loving smile, of a complaisant gaze, is it not enough incentive to go further, to lighten the burden of incongruity, to evaluate the qualities in which we are...?

     

    And I saw in the distance... so close that I felt universe.

    And I saw in the distance... –and I saw in the distance- so deep... that I felt far away.

    And I saw in the distance... so over there!... that I was no longer here.

    And I saw... and I saw... and I saw...

    ***

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  •  

    El desproporcionado ejercicio de poder que la especie establece en este lugar del universo, con desajustes impresionantes en la producción, en la organización, en la relación de la especie consigo misma y con el entorno, hace –en un principio- que se busquen soluciones a los diferentes conflictos, amenazas, temores… terrores… Se busquen soluciones –se insiste- con los mismos medios que han creado esa devastadora desproporción de explotación de recursos y utilización de medios.

    En esa medida, la resolución no se da ante las inconveniencias que surgen, sino que se incorporan, las nuevas problemáticas, al “nuevo –entre comillas- estilo de vivir”. Y aparentemente, quedan resueltos los problemas.

    El planteamiento es bien simple: desproporción de efectos de poder, creación de perturbaciones de vivir, solución con los recursos que inicialmente se emplearon, resolución aparente, e incorporación de nuevos defectos al estilo de vivir, considerados estos, ya, como normales.

    El Sentido Orante nos advierte a propósito de este planteamiento que, en el ejercicio de nuestro hacer diario, de nuestro compartir, de nuestro convivir, de nuestra relación con los entornos, genera habitualmente conflictos, incomodidades, desacuerdos, combates. A la hora de solventarlos, se recurre al estilo y a los medios con los que se ha creado el problema, con lo cual, la solución es aparente, y la incorporación de ese problema al hábitat cotidiano es la norma, lo normal.

    Consecuentemente, ante las –por empezar por muy poco- ante las incomodidades del vivir, no recurrir a los medios y los recursos que las han hecho posibles, sino más bien buscar y generar nuevas actitudes, que incidirán básicamente en nuestra honestidad, en nuestra humildad, en nuestro testimonio, en nuestras prioridades, en nuestras solidaridades.

    Y ocurre también, en la desesperada, que ante dificultades… –dificultades ya de cierta importancia, no sólo incomodidades-, el humano proceder ya ve que, con los recursos que generaron el problema, con ellos mismos no podemos solucionarlo. Y entonces, ante la dificultad, ante –ya- el drama, se recurre a la exclamación del Milagro, de la fuerza interventora del bien, de las potencias sanadoras invisibles… Podemos citar infinidad de recursos que… para nada se ejercitaron, se vivieron, se sintieron… Pero el desespero ante la prepotencia que no funciona, el recurso –una vez más-, vuelve a ser lo milagroso…

    Y no es que esta actitud sea ni buena ni mala. La situación es que se recurre a ello bajo el criterio de recibir soluciones, arreglos, composturas, sin que ello suponga un claro cambio en nuestra actitud, en nuestra disposición…

    En otras palabras: en cada Llamada Orante se nos sugiere, se nos muestran opciones y actitudes que nos posibiliten un cambio sustancial en nuestra disposición, bajo la consciencia de que ese cambio está avalado, sustentado y mantenido por el Misterio Creador. Y es así como no aparecerá ni la incomodidad, ni la gravedad, ni el desespero, y el ser podrá mantener un equilibrio riguroso, pero ágil y adaptativo.

    Fijarse en cómo hoy estamos viviendo un acontecer que, bajo una óptica, podría ser un proceso gripal, un producto del cambio climático –por ejemplo-. Pero ha pasado a ser una alarma mundial. Lo cual nos hace pensar, de entrada, que la rebelión de los virus ha sido declarada, y éstos, cansados de ser manejados, manipulados, controlados, achicharrados, etc., deciden vengarse.

    ¿Qué medidas se toman…? Las habituales: asustar, asustar…; generar el miedo suficiente como para dejarse controlar, y hacinar a los posibles afectados, aislarlos como apestosos.

    Por supuesto, sobre la causa que genera esa… ¿epidemia?, no se actúa, sino sobre las consecuencias, con lo cual los resultados son mediocres.

    Ante este aparatoso e impresionante movimiento, surgen investigaciones y surgen visiones que no tienen como objetivo ser diferentes a las oficiales, pero sí como que… Y hoy, cuando ya la alarma mundial se ha declarado, se sabe –por estas cosas, ¿no?- que Wuhan, el lugar del inicio de este proceso, tiene en su espacio el laboratorio experimental biológico –uno de ellos- más importante del mundo, en el manejo de virus, bacterias, modificaciones… En definitiva: guerra bacteriológica.

    Claro, no es difícil, ‘conspiranoicamente’, pensar que se les ha escapado un virus… “y ahora no sé qué hacer con él”.

    Pero bueno, consideremos que no, que eso… Sí, está allí el centro especial, pero… eso no tiene nada que ver con lo que está pasando…

    ¡Bueno!…

    Resulta además curioso que en un régimen como el chino –hermético, dictador, opresivo, escurridizo, callado-… de repente saltan las campanas al vuelo, y piden ayuda internacional, y dicen los decesos, los contagiados, las cuarentenas… como si ocurriera en New York. Sospechoso, ¿no? Pero, claro, ya hemos dicho que es algo conspiranoico. “Los ensayos –así llamados- de población”, no son nuevos, pero cada vez son más impresionantes, como éste que estamos viviendo.

    Pero… si bien –así, a escala mundial- podemos decir: “¡Bueno! Tampoco… ¡Esto es una exageración!”… ¡Sí! Sí. Pero ya la tienes en tu consciencia. Ya está… si no el miedo, la inquieta sensación de que algo va mal.

    Esa alarma mundial se convierte en una alarma personal; y en esa alarma personal el sujeto se descompone, se desquicia, se desorienta. No sabe hacia dónde ir.

    Confiado en sus recursos de humanidad, que han logrado este y aquel y el otro logro…, pero no ha conseguido –por el principio de partida, de prepotencia, dominio, importancia, poder-, no ha logrado, el ser, modificar esos parámetros. Y quedan, la sinceridad, la humildad, el sosiego, la calma, la alegría, la convivencia –no seguimos-… quedan como “curiosidades”.

    Y mientras previamente, la propia humanidad, a través de los grandes poderes, nos asustaba con el cambio climático, esto ha pasado a segundo término –¡o a quinto!-. Ahora la preocupación es un coronavirus: entidad viviente que habita habitualmente entre, con y dentro de nosotros, sin ningún problema. Hasta que se lo declara “problema”.

    El estilo de vivir y de estar en las comunidades en donde surge esta alarma es favorecedor, por la especulación, por el híper trabajo, por la híper ocupación, por la híper… Todo “híper”. Además del cultivo sistemático de actitudes insalubres, condiciones medioambientales inadmisibles y un largo etcétera.

    Todo esto hace que el ser… como que se vuelva a mirar a la Misericordia Creadora. Pero no a mirarla como una conversión repentina de nuestro ser, sino como una exigencia lamentable, lastimera y demandante. Hasta el punto de que, en último caso, el último responsable es esa Creación.

    Si por un casual hubiera algún resultado favorable –que los habrá-, no por ello cambiará el estilo y la actitud de humanidad. No.

    Fíjense qué secuencia:

    Clamor por el cambio climático… Preocupación mundial… Prioridad mundial… Puntos suspensivos… Se espera un rato… ¡Ah! Encuentro de Davos. ¡Oh! Planteamiento de los estilos capitalistas: ¡el capitalismo necesita una revisión! –partiendo del capitalismo, claro-. ¡No es justa esta desproporción –y eso lo dice el propio capitalismo- que tenemos! Lo que no dice es que a ellos no les parece justo que no ganen más aún de lo que logran. Y entonces se hace una aparente autocrítica, para en definitiva culpar a los productores de no producir los suficiente. Hábil maniobra.

    Primero, preocupación por la productividad y la contaminación.

    Segundo, preocupación por el desequilibrio social personal.

    Y tercero, por si alguien tenía alguna esperanza: el miedo… ¡por la vida! El miedo por la enfermedad.

    Así que está todo cubierto. Sólo falta una bomba atómica, ¿verdad? Esto ya completaría el panorama. Un escape nuclear importante o un despiste de botones, y…

    En este viaje –digamos momentáneamente- “suicida” de la humanidad –pero de la humanidad mayoritaria; la minoritaria no, porque es la que dirige todos estos procesos-, si hacemos una mirada a la vida y contemplamos nuestra actitud con ella, hacia ella y por ella, indudablemente debemos variar los parámetros en los que se mueve, nos movemos, actuamos… y establecer nuestra confianza “plena” en esa Providencia, en ese Misterio Creador. Entablar esa sintonía orante, meditativa, contemplativa, de tal forma y manera que tenga una operatividad cotidiana… y nos brinde nuevas creaciones; ¡que se brindan diariamente!, pero no se ven, no se usan, no se emplean, no se descubren, no se aceptan.

    Por ello, el diario convivir orante es el recurso que nos va a orientar hacia actitudes que, sin duda, nos van a bajar del pedestal de humanidad prepotente, dominante, poderosa, vencedora, triunfante…, para colocarnos ya de entrada, ante lo orante, meditativo y contemplativo, como… como seres de minúscula importancia. Pero, evidentemente, de significativa incidencia sobre todos los procesos de vida.

    Desde nuestra insignificancia, actuamos e incidimos sobre todos los aconteceres. Insignificantemente. Pero... la suma de insignificancias se hace significativa.

    Es… es difícil encontrar… las palabras exactas que lleguen a la consciencia.

    Es… de urgente necesidad –véase: “¡ahora!”- responderse en otra frecuencia que no sea la que marcan las costumbres, las leyes, las normas, las imposiciones, las amenazas, los miedos, las mentiras....

    Estamos inmersos en un Universo Creador, desbordante. Nuestra consciencia de vida debe estar en permanente agradecimiento y, consecuentemente, en una actitud de… humildad y sumisión a las señales y orientaciones; que ese insólito acontecer, la vida, se produce como consecuencia de lo que primitivamente entendemos como AMOR, y que difícilmente nos desarrollamos en él.

    Al escuchar, contemplando y meditando, el verbo orante, nos situamos en la perspectiva Creadora. Y, con ella, en una creatividad… complaciente, dedicada, decidida, ¡plena!

    ***

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  •  

    The disproportionate exercise of power that the species establishes in this place of universe, with incredible imbalances in production, in organization, in the relationship of the species with itself and with the environment, causes –for starters– to search for solutions to different conflicts, threats, fears… terrors… Solutions are sought –we insist- with the same means that have created that devastating disproportion of resource exploitation and use of means.

    To that extent, the resolution is not given to the inconveniences that arise, but the new problems are incorporated into the "new –quotation marks- style of living." And apparently, the problems are solved.

    The approach is very simple: disproportion of power effects, creation of disturbances of living, solution with the resources that were initially used, apparent resolution, and incorporation of new defects in the style of living, considered these, already, as normal.

    The Prayer Sense warns us about this approach that, in the exercise of our daily work, of our sharing, of our living together, of our relationship with the environments, it usually generates conflicts, discomforts, disagreements, and fights. When time comes to solving them, the style and means with which the problem has been created are used, whereby the solution is apparent, and the incorporation of that problem into the daily habitat is the norm, the normal.

    Consequently, before the –to begin with very little- before the inconveniences of living, not resorting to the means and resources that have made them possible, but rather to seek and generate new attitudes, which will basically affect our honesty, our humility, our testimony, our priorities, our solidarity.

    And it also happens, in despair, that in the face of difficulties... –difficulties of some importance, not only discomfort-, the human proceeding already sees that, with the resources that generated the problem, with them we cannot solve it. And then, given the difficulty, in the face of –already- the drama, we claim the Miracle, the intervening force of good, the invisible healing powers... We can mention countless resources that... were not exercised, lived, or felt, at all... But despair in the face of arrogance that does not work, the resource –once again- is miraculous...

    And this attitude is neither good nor bad. The situation is that one resorts to it under the criteria of receiving solutions, arrangements, and composures, without any implication of a clear change in our attitude, in our disposition...

    In other words: in each Prayer Call we are suggested, we are shown options and attitudes that allow us a substantial change in our disposition, under the awareness that this change is supported, supported and maintained by the Creator Mystery. And that is how neither discomfort, nor gravity, or despair will appear, and the being will be able to maintain a rigorous, but agile and adaptive balance.

    Look at how we are living today an event that, under a point of view could be a flu process, a result of climate change –for example. But it has become a worldwide alarm. Which makes us think, to begin with, that the rebellion of the viruses has been declared, and these, tired of being handled, manipulated, controlled, burned, etc., they decided to take revenge.

    What measures are taken...? The usual ones: scare, scare…; generate enough fear to let yourself be controlled, and to pile up the possible affected ones, isolate them as if they were stinky.

    Of course, about the cause that generates that… epidemic?, it is not acted upon, but on the consequences, so the results are mediocre.

    Faced this spectacular and amazing movement, investigations arise and visions arise that are not intended to be different from the official ones, but rather as… And today, when already the worldwide alarm has been declared, it is known –by chance it seems- that Wuhan, the place where this process began, has the most important biological experimental laboratory in the world –one of them- managing viruses, bacteria, modifications... In short: bacteriological warfare.

    Of course, it is not difficult, "conspiratorially," thinking that a virus has escaped... "and now I don't know what to do with it."

    But well, let’s consider, that it is not... Yes, it is there the special centre, but... that has nothing to do with what is happening...

    Good!…

    It is also curious that in a regime such as the Chinese –hermetic, dictatorial, oppressive, elusive, quiet-... suddenly the bells were set ringing, and they ask for international help, and they talk about deaths, infected, quarantines... as if it happened in New York. Suspicious, right? But, of course, we have already said that it is something of conspiracy. “The –so-called- experiments of population”, are not new, but they are increasingly shocking, like this one we are living.

    But... although –worldwide- we can say: “Ok! No... This is an exaggeration!”… Yes! Yes. But you already have it in your consciousness. It is there... if not fear, the restless feeling that something is wrong.

    The world alarm becomes a personal alarm; and in that personal alarm the subject decomposes, becomes deranged, disoriented. He doesn't know where to go.

    Confident in his resources of humanity, that have achieved this and that and the other achievement..., but the being has not achieved –by the starting point, of arrogance, dominance, importance, power-, he has not been able, to modify those parameters. And, sincerity, humility, peace, calmness, joy, coexistence –we do not continue-... remain as "curiosities".

    And while previously, humanity itself, through the great powers, frightened us with climate change, this has passed to second place –or to fifth!-. Now the concern is about coronavirus: a living entity that habitually lives among us, with and within us, without any problem. Until it is declared a "problem”.

    The style of living and being in communities where this alarm arises is favourable, due to speculation, hyper work, hyper occupation, hyper... Everything “hyper”. In addition to the systematic cultivation of unhealthy attitudes, unacceptable environmental conditions and much more.

    All this makes the being... turn to the Creative Mercy again. But not looking at it as a sudden conversion of our being, but as an unfortunate, pitiful and demanding demand. To the point that, ultimately, the last responsible is that Creation.

    If, by chance, there were any favourable results –and there will be- it will not change the style and attitude of humanity. It won’t.

    Notice the sequence:

    The clamour for climate change... Global concern... Global priority... Ellipses... Wait for a while... Ah! Davos meeting. Oh! Analysis of capitalistic styles: capitalism needs a revision! –starting from capitalism, of course-. The disproportion we have is not fair –and that is what capitalism itself says–! What it doesn’t say is that they don't think it's fair they don't earn even more than what they do. And then an apparent self-criticism is done, to ultimately blame the producers for not producing enough. Skilful manoeuvre.

    First, concern about productivity and pollution.

    Second, concern about personal social imbalance.

    And third, in case anyone had any hope: fear... for life! Fear of disease.

    So everything is covered. Only one atomic bomb is missing, right? This would already complete the picture. A major nuclear escape or a button-off, and...

    On this “suicidal” –let's say momentarily- trip of humanity –but the majority not the minority of humanity, because it is the one that directs all these processes-, if we look at life and contemplate our attitude with it, towards it, and for it, we must undoubtedly vary the parameters in which it moves, we move, we act... and to establish our “full” confidence in that Providence, in that Creator Mystery. Engage that prayerful, meditative, contemplative tuning, so it has a daily efficiency… and gives us new creations; they are offered daily!, but they are not seen, they are not used, they are not spent, they are not discovered, they are not accepted.

    Therefore, the daily living prayer is the resource that will guide us towards attitudes that, without a doubt, will lower us from the pedestal of arrogant, dominant, powerful, victorious, triumphant humanity..., to place us, to start with, before the prayerful, meditative and contemplative, as... as beings of tiny importance. But, obviously, of significant incidence on all life processes.

    From our insignificance, we act and influence all events. Insignificantly. But... the sum of insignificances becomes significant.

    It's... it's hard to find... the exact words that reach the consciousness.

    It is... urgently needed –see: "now!"– to respond ourselves on a frequency other than the one marked by customs, laws, norms, impositions, threats, fears, lies...

    We are immersed in a Creator Universe, overflowing. Our consciousness of life must be in permanent gratitude and, consequently, in an attitude of… humility and submission to signs and orientations; that unusual occurrence, life, occurs as a result of what we primitively understand as LOVE, and that we hardly develop ourselves in it.

    By listening, contemplating and meditating, the praying verb, we place ourselves in the Creative perspective. And, with it, in a creativity... complaisant, devoted, determined, full!

    ***

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  •  

    Y al acudir a la Llamada Orante, nos disponemos sin expectativas, pero con expectación. 

    Nos disponemos sin ganancias, pero con ilusión. 

    Nos disponemos con humildad, sin logros. 

    Nos disponemos dispuestos… a la escucha complaciente.

    Una escucha complaciente que no supone obligación, ni obediencia, ni mandato, ni orden.

    Una escucha complaciente que supone… ¡alivio!

    Con esa disposición, los agobios y las fatigas –esas que ‘prejuician’, condenan, preocupan, y están en discusión interna o en radicalismos impositivos-… todo ello se… se precisa que al menos ¡se aplace!

    Se aplace para entrar en lo ilimitado; para entrar en lo infinito. Para entrar, desde aquí, en lo sensitivo, a lo sensible, más allá de nuestra corporeidad.

    Acudir a la Llamada Orante implica una consciencia ilimitada ante lo “inconmensurable” –no medible- de la Creación, sea cual sea la opinión sobre ella; que, en cualquier caso, será una opinión… no muy lejos sino lejísimos, de lo que es la Creación.

    [1]Para andar por casa, unos se afilian a… el disparo del Big Bang; otros se refugian en la actuación de una divinidad… con muchas características, ¡tantas!, humanas, que sorprende. 

    ¡A ver si cualquier día vamos a ver a Paco o a Antonio haciendo una Creación: el primer día crea una escopeta; el segundo, un cañón; el tercero, un invernadero; el cuarto, una lagartija gigante; el quinto, un charco; el sexto… ¡¡uf!!, un monumento; y el séptimo… ¡a descansar, claro! 

    Cualquier parecido con el Génesis es pura casualidad.

    Pero sí que está, el humano proceder, en esas batallas de sentirse el privilegio de la vida en este inmenso Universo.

    ¡Y se debaten, con razones y con inquinas, las lógicas y las historias!… –¡y qué vergüenza!, ¿no?-, mientras aumentan los ricos y “progresan” los pobres –por ejemplo-. Lo de “progreso” quiere decir que aumenta el número de pobres. 

    Se podría decir que el número de ricos es limitado. El número de pobres y miserables es ilimitado.

    El Sentido Orante nos “coloca” –digámoslo así- entre los pobres. Sí; aquellos que se dan cuenta de que están en una inmensidad que no soporta la razón ni la lógica. Y que los elementos propios, como especie, hasta ahora sólo sirven para conquistar, dominar, controlar y ‘egocentrizar’ y ‘egolatrar’ la actividad humana.

    Pareciera por un momento –¿verdad?- que no existen las estrellas, ni otras galaxias, ni novas, ni súper novas, ni enanas marrones, ni enanas blancas, ni agujeros negros, ni… ¡No! Es tal la constricción ‘sobérbica’ –¿sobérbica?, debe de existir- que tiene el ser de humanidad, que el ombligo se junta con la boca.

    Esto es casi un koan, ¿eh? Casi.

    Sabemos, desde la pobreza, que el Sentido Orante nos llama ante su Bondad, ante sus Providencias, ante sus Misericordias, ante sus Piedades. Porque, al situarnos ante ellas como pobre expresión –¡pobrísima!- de lo que puede ser la Creación en la que cada ser está inmerso, el recurrir a esas palabras es… lo más cercano a agradecer el amanecer, a agradecer el canto de los pájaros, a agradecer el sentirse “posible”, a agradecer el poder seguir nadando, sin hundirse en la miseria de lo que nos pasa, de lo que nos ocurre, de lo que nos ocurrió, de lo que nos dijeron. Es lo más cercano que tenemos desde nuestra pobreza, al buscar sentir la Misericordia, la Bondad, la Providencia…, la ternura de la nieve, la calma del riachuelo, la nostalgia viva de las nubes…

    ¡Ay!... Entrar ante esa llamada… es piedad; que debemos aplicarla en nuestras condenas, en nuestros momentos de acusación, en nuestros instantes de incapacidad o torpeza que podamos egoístamente sentir. Sí, “egoístamente”, porque ya el hecho de percibir esas autoagresiones nos debe despertar hacia capacitaciones que no… que no ‘egolatricen’ nuestros pesares. ¡Ay! Que si por un instante los referenciamos con otros, seríamos casi ángeles o arcángeles. 

    ¿Que se interpreta esto como un consuelo? Bien. ¿Hay alguna maldad en consolarse? ¿No es acaso el consuelo un proyecto de modificación, una intención sanadora? ¿No consolamos acaso, al niño, cuando pierde su pelota? ¿Debemos prohibirlo racionalmente?

    La Llamada Orante nos… ‘con-lleva’ –sí, es su intención- a otros aires sin agonías, sin amenazas, pero no nos aparta de nuestro estar. No. No nos aparta de nuestro estar. Destila –la Llamada Orante- fragancias, para que… amplifiquemos nuestra consciencia de vivir y descubramos esa convivencia con todo lo creado.

    Que el amanecer sea, desde la óptica Orante, una nana, una nana… ¡de despiertos!… 

    Y podamos, sin vergüenza, exclamar:

     “Y a la nana naniiita,

    Naniiita eeeaaaa...

    Despierta al lucero del alba,

    que te admira

    ¡Ay!, que te admiraaaa”.

    Ese lucero del alba, sí, que parece admirarnos anunciándonos que estamos inmersos en el Misterio. Pero… ¡el Misterio que no oprime! Que nos deja balbucear en los secretos. Pero es un Misterio ¡tan acogedor!, que no… ¡no impide!

    ¿Acaso el bebé es consciente –cuando la madre o el padre le acogen, le abrazan, le susurran o le cantan-… ¡es consciente de todo el candor que le están ofreciendo!, ¡que le dan!, ¡y que necesita!? ¿Es consciente de ello? ¿Se inquieta por preguntar cuánto durará, cómo será...? ¿O más bien se complace, sonríe con su mueca, el bebé, y se acomoda… buscando las vueltas de nuestros torpes brazos?

    No, no crecemos ante la Creación. No nos hacemos adultos, mayores… Somos, ante el Misterio Creador, unos recién nacidos, unos “amanecidos”, unos… “vivientes por amor”… o “por un amor” –por ponerle el nombre a algo que no lo tiene-.

    ¡Ay! Ya llegan –¡sí!, ya llegan- las promesas. Sí: esas que pululan cada vez que se inicia un ciclo, y que surgen de intención y de… ¡ganas! Pero que habitualmente sólo cuentan con el sacrificio, el esfuerzo, el trabajo –en definitiva, la importancia personal- para lograr dejar de beber, dejar de fumar, ganar más dinero, emigrar, conseguir tal poder o tal otra cosa…; que en sí no es ni bueno ni malo, pero… al surgir alejado de la Creación, como importancia personal propia, año tras año fracasan… en mayor o menor medida. Y culmina con la frase tétrica de la importancia personal: “¡Es que no puedo!... Es que no puedo…”.

    ¡Siempre con el poder a cuestas! ¡Siempre con la potencia personal: si puedo o no puedo!

    ¿No… no puede surgir la ocurrencia –ahora que estamos en un momento orante- de someter –¡sin sometimiento, simplemente como muestra!- nuestras promesas de cambio, de evolución, de ¡actitud!…, no podemos mostrarlas a la Clemencia, a la Bondad, a la Providencia, a la Piedad… ¡que evidentemente se da en este Universo, para que se dé la vida!?

    ¿Y no será que, cuando así lo hacemos, no se precisa del sacrificio, del dolor, de la renuncia, del “pero”, del “¡no puedo!”? 

    Y al desplazar esa importancia personal, entran la Misericordia, la Bondad, la Piedad…; que –insistimos- son palabras que pretenden acercarnos al Misterio de la Creación, pero que se quedan cortas, sin duda. ¡Pero se hacen grandes y evidentes!, cuando nos abrimos a ellas.

    Y sin perder nuestras capacidades, nuestros recursos, nuestros medios, abordamos las expectativas, las promesas, con la firme decisión de que, si son precisas, si tenemos consciencia de necesidad de ellas, al mostrarlas, y al perder nuestro criterio de poder para “conseguir o no”, si nos sabemos situar en esa dimensión, “sin duda”, la promesa se cumplirá, se desarrollará.

    Y ya que se duda tantas veces de la confianza en uno mismo y de la confianza en los demás, y se está en la duda, mostremos a lo que nos llama –el Sentido Orante-, nuestras necesidades, como si el Misterio no las supiera. ¡Porque somos pobres!

    Somos pobres, de esa pobreza que no precisa, que no se ata, que no reclama…; que siente un inmenso agradecer cuando bebe agua, cuando prueba bocado o cuando puede reposar en calma.

    Ejercitemos esa pobreza, esa humildad… en su belleza, que nos permite acercarnos los unos a los otros. Abramos el muestrario ¡sincero!, de lo que precisamos.

    Sintamos –¡por un instante, al menos!- que la consecución –sin ganancia, pero la consecución- de esa promesa, de esa necesidad, ¡no está en nuestras manos! 

    Somos actores, pero el libreto, la obra… es un misterio que se derrama en todo momento. 

    Y por un instante, ¡dejemos de ser quien somos!, y simplemente mostremos nuestras aspiraciones, que no sean –obviamente- a costa de sufrimientos, de dolores o de daños a otros, sino que sean… esas aspiraciones que tantas veces nos avergüenzan al pensarlas, o que tantas veces hemos fracasado en pretender lograrlas.

    Que el retorno de lo mundano, de lo cotidiano, de lo que se lleva entre manos, se encuentre con esa luminaria de la Providencia, de la Misericordia, de la Bondad, de la Piedad… 

    Dispuestos a sentirnos removidos hacia otras perspectivas, ¡pero complacidos!, ¡complacientes!…

     

    [1] “Para andar por casa”: expresión calificativa que se aplica a las cosas que no son muy rigurosas o no están hechas con mucho cuidado.

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  •  

    And when we go to the Prayer Call, we are ready with no prospect, but with expectation.

    We dispose ourselves without profits, but with enthusiasm.

    We dispose ourselves with humility, without achievements.

    We are willing... to listen complacently.

    A complaisant listening that does not imply obligation, or obedience, or mandate, or order.

    A complaisant listening that supposes… relief

    With this disposition, the stress and fatigue –those who ‘prejudice’, condemn, worry, and are in internal discussions or imposed radicalisms-... all this... it is necessary at least to be postponed!

    To be postponed to enter into the unlimited; to enter into the infinite. To enter, from here, into the perceptive, the sensitive, beyond our corporeal nature.

    Attending the Prayer Call implies an unlimited awareness of the "immensurable" –not measurable- of Creation, whatever the opinion about it; that, in any case, it will be just an opinion... not far but very far away, from what Creation is.

     To not get complicated, some people join... the Big Bang idea; others take refuge in the performance of a divinity... with many human characteristics, so many!, that surprises.

    Let's see if one day we go to see Paco or Antonio doing a Creation: on the first day he creates a shotgun; the second day, a cannon; the third, a greenhouse; the fourth, a giant lizard; the fifth, a puddle; the sixth... ugh!, just a monument; and the seventh... to rest, of course!

    Any resemblance to Genesis is pure coincidence.

    But yes, the human conduct is in those battles of feeling the privilege of life in this immense universe.

    And the logic and the stories are discussed, with reasons and aversions!... –and what a shame!, right?-, while the number of rich people increase and the poor "progress" –for example. "Progress" means that the number of poor people increase.

    You could say that the number of rich people is limited. The number of poor and miserable is unlimited.

    The Prayer Sense "places" us –let's say so- among the poor. Yes; those who realize they are in an immensity that cannot bear reason or logic. And the very elements, as a species, so far, only serve to conquer, dominate, control and ‘egocentrize’ and ‘egomaniaze’ human activity.

    It seems for a moment –right?- that there are no stars, no other galaxies, no novae, no supernovae, no brown dwarfs, no white dwarfs, no black holes, no... No! Such is the arrogant constriction –arrogant?- that the being of humanity has, that the navel meets the mouth.

    This is almost a koan, huh? Almost.

    We know, from poverty, that the Prayer Sense calls us to its Goodness, before its Providences, before its Mercies, before its Pieties. Because, placing ourselves before them as a poor expression –very poor!- of what Creation in which each being is immersed may be, resorting to those words is... the closest thing to being thankful for the dawn, thankful for the song of birds, thankful for feeling "possible", thankful to be able to carry on swimming, without sinking into the misery of what happens to us, what is going on around us, of what happened to us, , of what they told us. It is the closest we have from our poverty, seeking to feel Mercy, Goodness, Providence..., the tenderness of the snow, the calmness of the brook, the living nostalgia of clouds…

    Oh!... Entering into that call... is mercy; that we must apply in our condemns, in our moments of accusation, in our moments of incapability or clumsiness that we could selfishly feel. Yes, "selfishly", because the fact of perceiving those self-aggressions should wake us up to training that does not... not "self-restrict" our sorrows. Oh! If for a moment we reference them with others, we would be almost angels or archangels.

    Is this interpreted as a comfort? All right. Is there any evil in comforting yourself? Isn't consolation a modification project, a healing intention? Do we not comfort the child when he loses his ball? Should we ban it rationally?

    The Prayer Call us... ‘en-tails’ –yes, it is its intention- other airs without agonies, without threats, but it does not separate us from our being. No. It does not separate us from our being. It distils –the Prayer Call- fragrances, for us to... amplify our awareness of living and discover that coexistence with everything created.

    Let the dawn be, from the praying point of view, a lullaby, a lullaby… of awaken ones!...

    And we can, without shame, exclaim:

    “And to nanny nanny,

    Naniiita eeeaaaa ...

    Wake up the morning star,

    that admires you

    Oh, that admires you”.

    That morning star, yes, that seems to admire us by announcing that we are immersed in the Mystery. But... the Mystery that does not oppress! That lets us babble in secrets. But it is a Mystery, so cosy! It doesn't… it doesn't impede!

    Is perhaps the baby aware –when the mother or the father welcome him, hug him, whisper or sing to him-... is he aware of all the candour they are offering him!, that they give him!, and he needs!? Is he aware of it? Is he restless asking how long it will last, how is it going to be...? Or rather he is pleased, smiles with his grimace, the baby, and accommodates himself... looking for the turns of our clumsy arms?

    No, we do not grow in the face of Creation. We do not become adults, elders... We are, in the face of the Creator Mystery, some new-borns, some "dawned", some... "living for love"... or "for a love" –just to name something that doesn’t have a name.

    Oh! Yes! The promises are coming –yes! Yes: those that swarm every time a cycle starts, and that arise from intention and from... will! But they usually only count with sacrifice, effort, work –in short, personal importance- to manage giving up drinking, quit smoking, earn more money, emigrate, get such power or something else...; which in itself is neither good nor bad, but... as it emerges away from Creation, as its own personal importance, year after year they fail... to a greater or lesser extent. And it culminates with the gloomy sentence of personal importance: "I can't!... I can't...".

    Always with the power on the back! Always with personal power: whether or not I can!

    No... couldn’t the idea arise –now that we are in a prayerful moment- to submit –without submission, simply as a sample!- our promises of change, of evolution, of attitude!..., cannot we show them to Clemency, to Goodness, to Providence, to Piety... that evidently occurs in this Universe, for life to happen!?

    And isn't it that, when we do so, sacrifice, pain, renunciation of "but", of "I can't!" is not required?

    And by shifting that personal importance, Mercy, Goodness, Piety comes in...; that –we insist- they are words that seek to bring us closer to the Mystery of Creation, but no doubt words remain short. But they become big and obvious!, when we open ourselves to them.

    And without losing our capabilities, our resources, our means, we address expectations, promises, with the firm decision that, if they are accurate, if we are aware of their need, by showing them, and by losing our criteria of power “to achieve or not”, if we know how to place ourselves in that dimension, “without a doubt”, the promise will be fulfilled, it will develop.

    And since one doubts so many times of confidence in oneself and others, and one is in doubt, let's show to what it calls us –the Sense of Prayer- our needs, as if the Mystery did not know them. Because we are poor!

    We are poor, of that poverty that has not needs, that does not tie up, that does not claim…; it feels immensely grateful when it drinks water, when he tries a snack or when he can rest calmly.

    Let's practice that poverty, that humility... in its beauty, which allows us to get closer to each other. Let's open the sincere sample!, of what we need.

    Let’s feel –for a moment, at least!- that the achievement –without profit, but the achievement- of that promise, of that need, is not in our hands!

    We are actors, but the script, the play... is a mystery that spills out at all times.

    And for a moment, let's stop being who we are!, and simply show our aspirations, that they are not –obviously- at the expense of suffering, pain or harm to others, but they are... those aspirations that so often embarrass us just to think about them, or so many times we have failed pretending to achieve them.

    May the return of the mundane, of the quotidian, of what we are up to, meet that luminaire of Providence, Mercy, Goodness, Piety...

    Willing to feel removed to other perspectives, but pleased!, complaisant!...

    ***

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PALVE

Meie palved ei kuulu ühegi religiooni alla. Usume, et Palve võib olla Vabastav ja Tervendav vahend. Ja tema viitepunktiks on Looming, erinevad Jõud, mis hingestavad meid, nimetamata ühte- või teistmoodi. Usk, et Palve on meie jaoks hädavajalik element, viis meid ainult palvele pühendatud ruumi-: „Valguse Heli Maja“- loomisele, mis asub Baskimaal, Vizcayas, talumaja ruumes. Seal viiakse läbi palvekohtumisi ja tagasitõmbumise päevi.

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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