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    Es frecuente dejarse arrastrar… por la bruñida angustia del despertar, ya que… la memoria nos recuerda lo pendiente, lo ausente, lo necesario, lo que se quiere, lo que se tiene, lo que se guarda, lo que se miente, lo que se olvida…

    Y es igualmente frecuente “consentirse”, en esa marea de humanidad que vive luchando, que vive peleando, que vive sin sentido los aconteceres, bajo el amparo de las voluntades, de las razones, de las explicaciones.

    Un barroquismo existencial cargado de filigranas, que deja poco pasar el aire…; que tarda largo tiempo en desperezarse…; que no ansía la luz del amanecer, sino la acomodaticia oscuridad de la noche.

    En la medida en que el ser se consiente esas actitudes, agrava su despertar y su Ama-necer. Lo vivencia como esfuerzo, como trabajo, como “difícil”…

    En realidad, todo el proceso… de estas características, se debe a la exigencia que, con impositivo afán, desarrolla la consciencia para intentar, una y otra vez, y ¡otra vez!, que el mundo sea a nuestra imagen y semejanza.

    Y resulta que… se resiste.

    No sabemos muy bien qué es eso de “el mundo”, pero se puede relacionar con “lo cercano”, “el entorno”, “la proximidad”…; los contactos, la amabilidad, la cortesía, el respeto…

    Los prototipos de cultura, enseñanza y conocimiento lastran enormemente nuestra originalidad, nuestra perspectiva, nuestras expectativas.

    La llamada Orante nos pone en evidencia las inconveniencias de un estar, de un hacer, de un ser… que, cargado de razones, de aconteceres y de sucesos, no se promulga en proyectos, en novedades, ¡en adaptaciones!... sino que se queda en rígida disposición de calcular, condenar, encausar…

    Cuando nuestra referencia se ¡descubre! –bajo la Llamada Orante- en la Creación, en el Misterio Creador, presentarnos a esa llamada, con ese bagaje, es… temeroso; es… inquietante.

    Porque de inmediato nos surge… –por evidencias- que, al llamarnos, nos preguntarían: 

    “¿Qué hiciste?, ¿qué haces con los talentos que te di, con las ocasiones que tuviste, con las circunstancias que… ocurrieron?

    ¿Acaso crees que te abandoné? ¿Acaso piensas que… todo ese mundo, creado para cada uno y conectado entre sí, lo has hecho tú…?

    ¿No has notado… no has notado mi mano misteriosa, en las casualidades, en las coincidencias, en los imprevistos, en los inesperados, en la suerte, en la casualidad…?

    ¿No has notado mi Aliento, en tus sueños, en tus sentires bondadosos…?

    ¿No has notado mi mano amorosa… en tus amores…?

    ¿No has notado las alertas que te he mandado, en tus sentires…?”.

    Y podría… escucharse también, como culminación: 

    ¿Qué has hecho de ti…, si todo te lo he dado? Todo lo que a ti… te era necesario. Todo lo que a ti… te permitía… estar, sentir, servir…

    ¿Qué has hecho contigo…, que de mi Amor te has olvidado? 

    ¿Acaso crees que has continuado por tus fuerzas y por tus capacidades? ¿¡No te das cuenta de que cada uno de tus latidos!... yo los he insuflado?

    ¿Qué has hecho de ti…? Que en vida… te he dado; ¡en vida de eternidades te he dotado

    Las has lapidado como propias, y no hay cosecha sino aridez…

    No hay dulzura sino amargura…

    ¿Qué has hecho de ti, con todo lo que te he… y te Amo?”.

    Sí. Cuando nos llaman a orar… los murmullos del Misterio Creador no se callan; ¡se amplifican!... Y es nuestra misión ¡escucharlos!; ¡escucharlos!, ¡interpretarlos!, seguirlos, consentirlos. Porque en ello nos va lo solidario, lo sorprendente, lo gozoso, lo nuevo, ¡lo renovado, lo regenerado! ¡Lo que en realidad somos!... pero que nos hemos modificado.

    El ser se ha retorcido en su estar. Y ha llevado a la práctica su amar… haciendo de lo sutil una arena movediza…; haciendo lo de “sin palabras”, una herramienta más. 

    Los sentidos, los sentires… se han puesto al servicio de otros; de otros semejantes… y del alma propia, que reclama poder.

    No se ha consentido el ser –“no se ha consentido el ser”-, ser consecuencia Ama-necida de un Misterio de Amor, como son todos los verdaderos amores.

    La Llamada Orante nos… sugiere, con la elegancia y la rigurosa amabilidad, que escuchemos… nuestro misterio viviente. Que, por añadidura, escuchemos… lo que suponemos que es el susurro del Misterio Creador. Que escuchemos el silencio, para que, ¡cuando nos atrevamos a hablar!, lo hagamos sin profanar el templo. 

    Y así, que nuestras palabras resuenen en la cúpula templaria como sonidos divinos… que hacen relucir la oscuridad. Que hacen blanquear los parches, diluyéndolos. Que hacen que descubramos “la medida justa” de nuestra entrega; que apreciemos lo necesitado; que seamos soporte permanente de lo ansiado, como vía de comunión, de colaboración y de consciencia de que estamos ¡conectados!... ¡Que el vivir precisa de todos! Que el sentir es… un milagro permanente.

    Que a la hora de elegir situaciones, actitudes, decisiones… se haga con la convicción de que el ser se ha escuchado, ¡y ha escuchado!... el murmullo de lo Eterno.

    Y con ese murmullo está dispuesto a modificarse, cambiarse, adaptarse, descubrir, ofrecer…; sentirse digno de los talentos recibidos… ¡sin reclamos!, cambiando la protesta, por el cumplir servidor y recompensado.

    De esta forma, lo cotidiano se hace extraordinario; lo corriente se hace caudal; lo habitual se hace… sorprendente. ¡Qué vida tan diferente!

    Y así, cuando nos vuelvan a llamar a orar, escuchemos el halago y la complacencia misericordiosa de Lo Innombrable. 

    Sentirnos dignos de haber sido bondadosos, condescendientes, complacientes, ¡valerosos!, solidarios y… con la referencia del Amor, como bandera.

    La Piedad amanece… y, con ella, el ungüento del perdón.

    La Piedad amanece… Y con ella, la consciencia humana despierta a su inocencia.

    ¡La Piedad amanece cada día!... con su canto de sirena, con su animada silueta de cristales de colores; sugerente… exigente… y dulce como la inquietud de una amapola, que parece llamarnos por su perfume.

    ¡La Piedad amanece!... para rescatar nuestras asperezas, nuestros prejuicios, ¡nuestros “imposibles”!: lacra que nada tiene que ver con lo Eterno.

    La Piedad amanece, desde el Misterio Creador, para envolvernos con un manto de ternura.

    No nos condena; no nos castiga. Nos alienta; nos ‘inocenta’ la vida.

    La Piedad se hace representante de ese AMA-NECER… para recordarle al ser –en su Llamada Orante- que es capaz, que es recursivo, que es ¡necesario!, que es ¡imprescindible!...

    Y que esa Piedad se apiada de los desvaríos… y nos reclama hacia el sentido justo: ese… ese que se nos muestra en lo necesitado.

    Que al preguntarme: “¿qué he hecho de mí?” –porque el susurro y el murmullo de lo Eterno me lo ha preguntado-, pueda responderme diciendo: “con la ternura de la Piedad me he aliado, y mis sufrires se han calmado; mis dolores se han difuminado; mis angustias y temores… el viento se los ha llevado”.

    Sujetos a la complacencia del Misterio del Amado, despertamos a ese Amanecer enamorado… que nos colma de sorpresas, de preguntas de inocencia, porque hemos sido, por la Piedad, embadurnados.

    ¡No es un día más!

    Y eso, diariamente hay que recalcarlo. ¡No es un día más, es un Universo inaugurado!, el que el amanecer nos ha regalado. ¡Es un Universo nuevo cargado de detalles!... y de minuciosa complacencia, para que seamos capaces de sentir lo realmente ¡inspirado!, ¡lo realmente enamorado!, y desechemos las salpicaduras de lo vanidoso, de lo circunstancial, de lo indolente.

    ¡Nos han llamado para renovarnos!, para reacomodarnos, para ¡regenerarnos!… Para sentir, de nuestro ser, la excepcionalidad de nuestra presencia. Sin vanidad, sin soberbia, sin orgullo, sin idolatría, sin egolatría. Con el sencillo silbido del viento. Siendo un aliento nuevo y renovado… del Misterio Creador. ¡Sintiéndose en la excepcionalidad de nuestras influencias!... Realizando nuestras artes de adaptación complaciente… Y valorando lo virtuoso como un ejercicio permanente.

    El Llamado puede ser sentido como contundente pero, en realidad, al mirarnos, sentimos que es ¡absolutamente complaciente! Si no fuera así, no estaríamos en vida. “No estaríamos en vida”.

    Pero al darnos –sin límites- nuevos y nuevos latidos… cargados de confianza –¡confianza!- en nuestra configuración, en nuestras reseñas de dádivas recibidas… –¡ay, y tantas veces ignoradas!-… no es una llamada de autocastigo; de látigo imperial que se demuele a sí mismo. 

    Es más bien… agua vaporosa que nos envuelve para hacer, de nuestra piel, un sutil velo sensible… ¡amable!… ¡cómplice… de tantos dones recibidos!

     

    Ámen.

    ***

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    It is common to get carried away... by the burnished anguish of awakening, because... memory reminds us of what is pending, what is absent, what is necessary, what is wanted, what is had, what is kept, what is lied about, what is forgotten...

    And it is equally frequent to "indulge", in that tide of humanity that lives fighting, and fighting, that lives events without meaning, under the protection of wills, reasons, and explanations.

    An existential baroque style, full of filigree, that lets little air pass through...; that takes a long time to stretch out...; that yearns not for dawn light, but for the accommodating darkness of night.

    To the extent that the being allows these attitudes, it aggravates its awakening to love. He experiences it as an effort, as work, as "difficult"...

    In fact, the whole process... of these characteristics, is due to the demand that, with imposing eagerness, the consciousness develops in order to try, again and again, and again, to make the world in our image and likeness.

    And it turns out... it resists.

    We don't really know what "the world" is about, but it can be related to “what is close", "the environment", "proximity"...; contacts, kindness, courtesy, respect...

    The prototypes of culture, teaching and knowledge greatly hinder our originality, our perspective, our expectations.

    The Prayerful Call highlights the inconveniences of being, of doing...that, loaded with reasons, events and happenings, does not promulgate projects, novelties, adaptations... but remains in a rigid disposition to calculate, condemn, prosecute...

    When our reference is discovered! -under the Prayerful Call- in Creation, in the Creative Mystery, to present ourselves to that call, with that baggage, is... fearful; it is... unsettling.

    Because it immediately comes to us... –due to evidence- that, when they call us, they would ask us:

    "What did you do, what do you do with the talents I gave you, with the chances you had, with the circumstances that... happened?

    Do you think that I abandoned you? Do you think that... this whole world, created for each other and connected to each other, was made by you...?

    Haven't you noticed... haven't you noticed my mysterious hand, in the coincidences, in chances, in the unforeseen, in the unexpected, in luck, in accident...?

    Have you not noticed my Breath, in your dreams, in your kind feelings...?

    Have you not noticed my loving hand... in your loves...?

    Have you not noticed the alerts I have sent to you, in your feelings...?".

     

    And it could... be heard as well, as a culmination:

    "What have you made of yourself... if I have given you everything? Everything that you... needed. Everything that allowed you... to... be, to feel, to serve...

    What have you done with yourself..., that you have forgotten my Love?

    Do you think that you have continued because of your strength and your capabilities? Don't you realise that every single one of your heartbeats... I have breathed them in?

    What have you made of yourself...? That in life... I have given to you; in life of eternities, I have endowed you!

    You have stoned them as your own, and there is no harvest but dryness…

    There is no sweetness but bitterness...

    What have you made of yourself, with all that I have... and I love you?

    Yes, when we are called to pray... the murmurs of the Creator Mystery do not stop; they are amplified!... And it is our mission to listen to them!; to listen to them!, to interpret them!, to follow them and to consent to them. Because on this depends our solidarity, what is surprising, joyful, new, renewed, what is regenerated! What we really are!... but we have changed.

    The being has twisted in its own being. And he has put his love into practice... turning the subtle into quicksand...; turning that "wordless" into just another tool.

    The senses, the feelings... have been placed at the service of others; of others similar ones... and of the own soul, which claims power.

    The being has not been allowed itself -"the being has not allowed itself"- to be an Awakened consequence of a Mystery of Love, as all the true loves are.

    The Praying Call... suggests to us, with elegance and rigorous gentleness, to listen... to our living mystery. May we, in addition, listen... to what we suppose, is the whisper of the Creator Mystery. To listen to the silence, so that, when we dare to speak, we do so without profaning the temple.

    And so, let our words resound in the Templar dome like divine sounds... that make the darkness shine. That makes patches whiten by diluting them. That they make us discover "the right measure" of our dedication; that we appreciate what is needed; may we be a permanent support for what we long for, as a way of communion, collaboration and consciousness of being connected!... That life needs everyone! That feelingis... a permanent miracle.

    That when choosing situations, attitudes, decisions... it be done with the conviction that the being has listened to itself, and has listened!... to the murmur of the Eternal.

    And with that murmur he is ready to modify, change, adapt, discover, offer...; to feel worthy of the talents received... without complaints!, exchanging protest for a serving and rewarded fulfilment.

    In this way, the everyday becomes extraordinary; the ordinary becomes flow; the usual becomes... surprising. Such a different life!

    Thus, when we are called again to pray, let us listen to praise and merciful complaisance of the Unmentionable.

    To feel worthy of having been kind, condescending, complaisant, courageous, supportive and... with the reference of Love as our flag.

    Mercy dawns... and, with it, the ointment of forgiveness.

    Mercy dawns... And with it, human consciousness awakens to its innocence.

    Mercy dawns every day!... with its siren song, with its lively silhouette of coloured crystals; suggestive... demanding... and sweet as the restlessness of a poppy, which seems to call us by its perfume.

    Mercy dawns!... to rescue our rough edges, our prejudices, our "impossibilities": a scourge that has nothing to do with the Eternal.

    Mercy dawns from the Creative Mystery, enveloping us with a mantle of tenderness.

    It does not condemn us; it does not punish us. It encourages us; it 'innocents’ our life.

    Mercy becomes the representative of this DAWN-LOVE... to remind the being -in its Prayerful Call- that it is capable, that it is recursive, that it is necessary!, that it is indispensable!....

    That this Mercy takes pity on the ravings... and calls us to the right direction: that one... that one that shows itself to us in what is in need.

    When I ask myself: "What have I done with myself?" –because the whisper and murmur of the Eternal has asked me -may I answer myself by saying: "with the tenderness of Mercy I have allied, and my sufferings have been soothed; my pains have faded away; my anxieties and fears... the wind has taken them away".

    Subject to the complaisance of the Mystery of the Beloved, we awaken to that Dawn in love... which fills us with surprises, with questions of innocence, because we have been covered by the Mercy.

    It is not just another day!

    And that must stress that daily. It is not another day; it is an inaugurated Universe that dawn has given to us. It is a new Universe full of details!... and of meticulous complaisance, for us to be able to feel what is truly inspired!, what is truly in love, and discard the splashes of vanity, of circumstantial and indolence.

    We have been called to renew ourselves, to be rearranged, to be regenerated... To feel the exceptionality of our presence from our being. Without vanity, arrogance, pride, without idolatry, without egomania. With the simple whistling of the wind. Being a new and renewed breath... of the Creator Mystery. Feeling in the exceptionality of our influences!... Doing our arts of complaisant adaptation... And valuing virtue as a permanent exercise.

    The Call may be felt as overwhelming but actually, as we look at ourselves, we feel that it is absolutely complaisant! Otherwise we’d not be alive, “we would not be alive".

    But by giving us -without limits- new and new heartbeats... loaded with confidence -trust!- in our configuration, in our reviews of gifts received... -oh, and so often ignored!-... it is not a call of self-punishment; of imperial whip that demolishes itself.

    It is rather... vaporous water that envelops us to make, of our skin, a subtle sensitive veil... kind!... accomplice... of so many gifts received!

     

    Amen.

    ***

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    La actividad de nuestros sueños, fantasías y emociones ha ido marcando el sentido de nuestro hacer. Seguramente son las conexiones que el Misterio Creador establece con nuestras… criaturas, con nosotros. 

    Las ayudas de las razones, las lógicas, las demostraciones, los descubrimientos… deberían asombrarnos. Porque no es algo logrado directamente por el hombre. Es algo que “se deja descubrir” por parte de la Creación.

    El Sentido Orante nos recuerda… que nuestra posición en el vivir no es el protagonismo. Es la intermediación: ser vehículos entre el cielo y la tierra, para crear la comunión entre la humanidad. La imaginación y el sentir son lo que nos va a proporcionar la intuición y la clarividencia para la decisión justa.

    El ser “intermediario” supone un nomadismo espiritual; una aceptación de nuestra condición, en la humildad y en la perseverancia; un saber mirarnos con respeto, puesto que la existencia y el vivir de cada ser es imprescindible y necesario.

    Y en ese sentido, no existen funciones más importantes que otras, si bien, en nuestro estado de consciencia, evaluamos “mejores” unas que otras, por el interés, por la productividad, por la renta y por el beneficio. No son los aliados adecuados para la vida del ánima.

    El sentirse y el vivir servicial en lo que… presentimos que son nuestras capacidades, es la vía de la decisión; es la que nos permite saber que estamos en el rumbo adecuado.

    Desde el Misterio Creador… se nos llena el alma, porque se nos AMA y se nos insufla el arte creativo: esa disposición a descubrir… la más elegante y bella manera de estar, de actuar.

    Y en ese ser y actuar… debemos estar atentos para no generar ninguna opresión, obligación, castigo, premio. Y sí saber que nuestra posición facilita la libre expresión de los demás; ayuda a generar la importancia del detalle; nos promueve hacia lo solidario… y hacia la capacidad de admirar a los otros, despojándonos así del hedonismo y la importancia personal.

    Convivir –hoy- y  compartir, no es tarea fácil. Y no lo es, por el olvido que hace el ser de su herencia espiritual con respecto al Misterio Creador. Y no lo es, porque cada ser se erige en referencia y desprecia al entorno. Y es prioritario y fundamental que el hombre recupere su capacidad asociativa, sus recursos colaboradores, su atención complaciente a las necesidades. 

    Una “comunión de servicios” que satisface a todos… y que gesta una comunidad de ¡bondad! Ahí no hay error.

    Pero el estar atento y alerta para saber nuestra posición intermediaria, peregrina, anónima e ignorante… 

    Sí, ignorante porque… nos proveen, nos posibilitan, nos capacitan, aunque tengamos la idea personal de que somos nosotros.

    Si asumimos nuestro microcosmos, si asumimos nuestra imagen y semejanza con el Misterio Creador, cuidaremos de nuestras palabras, sabremos mantener la serena escucha, actuaremos con generosidad, sin agravios comparativos.

    La vida se da y no se detiene. Y bajo esa referencia, debemos acomodar nuestra consciencia… y ajustarnos a ese ritmo de lo que se da y no se detiene, que es el vivir… Pero un vivir sin reproches, sin reclamos, sin quejas; con responsabilidad alegre y compartida.

    Cada cual tiene su parcela de cultivo… Y cuando se juntan todos ellos, se genera el más increíble jardín.

    Bajo esta imagen, cada hacer responsable y gozoso tiene un sentido grandioso: “el infinito jardín”. Saberme pieza indispensable en esa Creación. Saber que la confianza infinita, sobre mí se derrama. 

    Soy auxilio, remedio y recurso a la vez. “Auxilio, remedio y recurso a la vez”.

    Y así, nada nos faltará.

    En el tiempo que nos toca vivir, es frecuente la pérdida de entusiasmo, la tristeza, la depresión, la angustia, la ansiedad, el desespero… Todo ello nos aparta de nuestra referencia con la Creación. Debemos permanecer en un recuerdo permanente a propósito de nuestra filiación, sabiendo que nuestro Auxilio es el Nombre del Misterio Creador. Y que está ¡ahí!...

    ¡Que se hace presente e interno cuando lo invocamos!… 

    Que se hace alivio, consuelo y rigor a la vez… 

    Que apuesta por la Misericordia, y no por el castigo.

    La Piedad, caricia del Eterno, está siempre cerca. 

    Su consuelo es dulce. 

    Su aliento es… terso. 

    Su ternura es… un suspiro continuo de Amor.

    Saber que desde lo infinito de lo Eterno nos aman, nos capacita para poder expresar nuestros recursos amorosos con fidelidad, con entrega, con pasión, con ternura.

    Es urgente esta realización.

    Porque el hombre se ha convertido en el principal enemigo del hombre. El ansia de poder… ha desencadenado una violencia inaudita que nos hace estar en la resistencia, en el aguante.

    Es un rumbo hacia el desespero.

    La Llamada Orante nos alerta para que seamos oraciones vivientes… que permanentemente recordemos el auxilio que tenemos, y no caigamos en la tentación del poder, del reclamo… y sí optemos por el servicio, por el intercambio, por lo solidario.

    Atentos y alertas para no suplir las acciones de otros, para no entrar en los espacios de servicios de otros. Pero a la vez estar –en esa atención- para servir si fuera necesario. La excepción siempre debe estar presente.

    Es impulso –es impulso- ofrecernos en todo, estar en todo; entendiéndose por “todo”… querer abarcarlo. Mas ésa no es nuestra función. Nuestra disponibilidad debe saber descubrir nuestra parcela. Y en la medida en que se comparte la experiencia de unas con otras, así estamos en comunión con el Todo. Mas si cada cual guarda para sí su experiencia, su saber, su descubrir… se establece la disputa; se instaura el combate del conocimiento.

     El sentir el “es-fuerzo”, como expresión de nuestra capacidad, de nuestro recurso de fuerza, es necesario vivirlo. También nuestra disposición a una dosis de sacrificio… con bondad…; sin reclamo de aplauso.

    Y así como parte de humanidades viven con esa actitud de sacrificarse, no es… -no es-, no es la posición adecuada. No saben del disfrute de la complacencia, del descubrir de la pasión… 

    El sacrificio es ese plus de servicio… que va más allá de lo justo, para convertirse en “extraordinario”.

    Y ese “pequeño detalle extraordinario” es una semilla de millones de flores, de infinitas sorpresas… ¡gratificantes! Es así como ahora nos demanda el Misterio Creador, por la situación en la que estamos transcurriendo. 

    Mantener las posiciones que nos han llevado a esta convivencia corrosiva… no es de la naturaleza de la vida. Es el cultivo de la muerte. Muerte que, aunque no exista, se propone como propuesta; como signo de dominio y de… principio y fin.

    Caer en esa dimensión, que nos ha llevado a este tiempo de destrucción, tóxico, es dejar de reconocer nuestra comunión con lo Eterno; sentirnos “independientes”; no asumir y aceptar la interpendencia.

    La evolución humana nos ha ido adoctrinando paulatinamente… ¡con miedo! “Con miedo”. Y no es ésa la versión auténtica de nuestra ánima, que, cómo ánima, en el amor se cultiva. Y el Amor… “no tiene miedo”.

    Y en la medida en que se ama… sin límites, sin espacios, sin ¡tiempo!, con actualidad permanente, el miedo no tiene presencia.

    Ahora bien, si el amar es compartimentar espacios, delimitar actuaciones, sectorizar emociones –en definitiva, parcializar y parcelar la emoción-, entonces entraremos en el egoísmo partidista, en la renta “necesaria”… y en las previsiones de “seguridad”, acrecentando así el miedo y apartándonos de la instancia de Amor.

    Apartarse de situarse en prototipos de estilos de lo que va a ocurrir, de lo que ocurre, de lo que ocurrirá… Si somos una entidad insólita, única e irrepetible, imprescindible y necesaria, no estamos sujetos a ningún plan “habitual”.

    Esa continua referencia: “Porque la mayoría…; porque en la mayoría de los casos…”, es una referencia a pensamientos, actitudes, que no tienen ningún sentido ¡libertario!; que son esclavistas; que ya están condenados por su etnia o por su posición cultural, social o religiosa. “Es que la mayoría”… Cada ser es insólito, imprevisto e inesperado, imprescindible y ¡necesario! No se debe uno encuadrar, ni encuadrar a nadie, en esa corriente de “la mayoría”.

    La “solidaria comunión”, con el respeto de la excepcionalidad de cada ser, es la posición de fuerza… que no se deja arrastrar ni por mayorías ni por minorías.

    Implorar… no es una debilidad.

    Suplicar… no es un defecto.

    Implorar y suplicar a la referencia del Misterio Creador… es una necesidad, mientras no alcancemos una consciencia plena contemplativa.

    ***

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  •  

    The activity of our dreams, fantasies and emotions has been marking the sense of our doing. Probably these are the connections that the Creator Mystery establishes with our... creatures, with us.

    The aids of reasons, logics, demonstrations, and discoveries... should amaze us. Because it is not something directly achieved by man. It is something that "allows itself to be discovered" by Creation.

    The Prayerful Sense reminds us... that our position in living is not the leading role. It is intermediation: to be vehicles between heaven and earth, to create communion among humanity. Imagination and feeling are what will provide us with the intuition and clairvoyance for the right decision.

    Being an "intermediary" implies a spiritual nomadism; an acceptance of our condition, in humility and perseverance; knowing how to look at each other with respect, since the existence and living of each being is indispensable and necessary.

    And in that sense, there are no functions more important than others, although, in our state of consciousness, we assess some as "better" than others, due to interest, due to productivity, benefit and profit. They are not the right allies for the life of the anima.

    Feeling and living in service of what... we sense our capabilities are, is the way of decision; it is the way that allows us to know that we are on the right course.

    From the Creative Mystery... our souls are filled, because we are LOVED and the creative art is breathed into us: that willingness to discover... the most elegant and beautiful way of being, of acting.

    And in that being and doing... we must be vigilant not to generate any oppression, obligation, punishment or reward. Thus, knowing that our position eases the free expression of others; it helps generate the importance of detail; it promotes to solidarity... and the ability to admire others, leaving behind our hedonism and self-importance.

    Living together -today- and sharing is not an easy task. And it is not so, because the being forgets his spiritual inheritance with respect to the Creator Mystery. And it is not so because each being sets himself as a reference and despises his surroundings. And it is a priority and fundamental for man to recover his associative capacity, his collaborative resources, his complaisant attention to needs.

    A "communion of services" that satisfies everyone... and that creates a community of goodness! There is no mistake there.

    But being vigilant and alert to know our intermediary, pilgrim, anonymous and ignorant position…

    Yes, ignorant because... we have been provided.., we have been enabled, we have been prepared, even if we have the personal idea that it is  due to us.

    If we assume our microcosm, if we assume our image and likeness with the Creator Mystery, we will take care of our words, we will know how to keep a serene listening, we will act with generosity, without unfair comparisons.

    Life is given and does not stop. And under that reference, we must adjust our consciousness... and to fit ourselves to that rhythm of what is given and does not stop, which is living... But living without reproaches, without claims, without complaints; with joyful and shared responsibility.

    Everyone has his or her own cultivation plot... And when you put them all together, you create the most incredible garden.

    Under this image, every responsible and joyful action has a great meaning: "the infinite garden". Knowing that I am an indispensable part of this Creation. To know that infinite trust is poured over me.

    I am help, remedy and a resource at the same time. "Help, remedy and resource at the same time".

     And thus, we shall not lack anything.

    In the times in which we live, there is often a loss of enthusiasm, sadness, depression, anguish, anxiety, despair... All this takes us away from our reference to Creation. We must remain in a permanent memory of our filiation, knowing that our Help is the Name of the Creator Mystery. And that it is there!...

    That becomes present and internal when we invoke it!...

    That becomes relief, consolation and rigour at the same time...

    That is committed to mercy, not punishment.

    Mercy, caress of the Eternal, is always nearby.

    Its consolation is sweet.

    Its breath is... smooth.

    Its tenderness is... a continuous sigh of Love.

    Knowing that from the infinity of the Eternal we are loved, enables us to express our loving resources with fidelity, with devotion, with passion, with tenderness.

    This is urgently needed.

    Because man has become the main enemy of man. The lust for power... has unleashed an unprecedented violence that makes us stand in resistance, in endurance.

    It is a course towards despair.

    The Prayerful Call alerts us to be living prayers... to permanently remember the help we have, and not to fall into the temptation of power, of claiming... but to opt for service, for exchange, for solidarity.

    Being attentive and alert so to not replace other’s people actions, not to enter into the service spaces of others. But at the same time being -in this attention- to serve if necessary. The exception must always be present.

    It is an impulse -it is an impulse- to offer ourselves in everything, to be in everything; meaning by "everything"... to want to span it. But that is not our function. Our availability must know how to discover our own plot. And to the extent that the experience of one another is shared, thus we are in communion with the Whole. But if each one keeps his experience, his knowledge, his discovery to himself... the dispute is established; the combat of knowledge is established.

    Feeling the "effort", as an expression of our capacity, of our resource of strength, is necessary to experience it. Also, our willingness to make a dose of sacrifice... with kindness...; with no demand for applause.

    And as some humanities live with this attitude of sacrifice, it's not... no, -it's not- it's not the right position. They don't know the joy of pleasure, the discovery of passion...

    Sacrifice is that extra bit of service... that goes beyond what is fair, to become "extraordinary".

    And that "small extraordinary detail" is a seed of millions of flowers, of infinite surprises... gratifying! This is how the Creator Mystery now demands of us, because of the situation in which we are living.

    Maintaining the positions that have led us to this corrosive coexistence... is not in the nature of life. It is the cultivation of death. Death that, although it does not exist, is proposed as a sign of domination and of... beginning and end.

    To fall into that dimension, which has led us to this time of destruction, toxic, is to stop recognizing our communion with the Eternal; to feel "independent"; not to assume and accept interdependence.

    Human evolution has gradually indoctrinated us... with fear! "Fearfully". And that is not the true version of our soul, which, as a soul, is cultivated in love. And Love... "is not afraid".

    And to the extent that one loves... limitless, without space, timeless!, with permanent actuality, fear has no presence.

    However, if loving means compartmentalising spaces, delimit actions, sectorize emotions -in short, parcelling and dividing emotion- then we will enter into partisan selfishness, into "necessary “profit”... and into the "security", thus increasing fear and distancing ourselves from the instance of Love.

    To move away from being prototypes of styles of what is going to happen, what happens, of what will happen… If we are a rare, unique and unrepeatable, indispensable and necessary entity, we are not subject to any "usual" plan.

    That continuous reference: "Because the majority...; because in most cases...", is a reference to thoughts, attitudes, that have no libertarian sense!; which are slaver; which are already condemned by their ethnic group or by their cultural, social or religious position. "Because the majority"… Every being is rare, unforeseen and unexpected, indispensable and necessary! One should not frame, nor frame anyone in that current of "the majority".

    “Solidary communion", with respect for the uniqueness of each being, is the position of strength... that does not allow to be dragged down by majorities or minorities.

    Imploring... is not a weakness.

    Begging... is not a defect.

    Imploring and begging to the reference of the Creator Mystery... is a necessity, as long as we do not attain full contemplative consciousness.

    ***

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  •  

    Desde la infinita pequeñez del ser en el Universo, en su residencia se hace grande, importante, llamativo, exigente, depredador y... prepotente.

    ¿En verdad se sabe –o sabe el ser- dónde está? ¿En qué Misterio le han colocado? ¿En qué entramada red de casualidades, suertes, imprevistos e inesperados… está?

    Y es así que la humanidad, lo humano, procede… ignorando, desconociendo –por supuesto- y al margen de su pequeñez infinita en el Universo, que es capaz fraccionadamente de contemplar. Y cuando lo hace, lo reseña como hazaña. 

    Es así que procede… ”realmente”, a ¿vivir

    Virtualmente. Ya que lo hace a espaldas del Universo en el que se encuentra.

    Se quedó anclado en su conocer del sol y la luna, en sus lluvias, sequías y tormentas, y en su poder devastador, controlador y dominador… que le hizo ser autosuficiente, sin serlo. 

    Virtualidades”.

    La Llamada Orante nos sitúa hoy en las expectativas que podría –¡y puede!- desarrollar el ser, si se sumerge en la idea de un Universo Creador… vivo; entendiendo por “vida” aquello que se expresa, se mueve, se cambia, permanece… 

    Si hace una apertura de consciencia más allá de sus quejas, sus versiones y sus particulares dificultades, probablemente su ejercicio de vivir se vería influenciado por el Misterio Creador, hasta tal punto… que, consciente de su infinita pequeñez y de la excepcionalidad de su presencia, modificaría sus respuestas en su cotidiano acontecer.

    Dejaría de hacerse ¡mundos y mundos!... de cualquier situación, que hipertrofian realidades que, tan solo con serenarse, que tan solo con aplicarles una mínima transcendencia, dejarían de ser obstáculos: “mundos”.

    Y todos esos mundos acontecen por vivir en esa virtualidad. En esa cápsula que… se incomoda al creer, le molesta el confiar, le da frío la fe…

    Sólo confiando en su versión; solo aceptándose a sí mismo, “hasta cierto punto”.

    Cuando contemplamos nuestro ser y estar, con la visión transcendente de la Creación –es decir, si nos acomodamos, si acomodamos el zoom y reevaluamos las situaciones-, nos abrimos a posiciones de suspiros, anhelos, fantasías… realizaciones y convivencias de abrigo, de consuelo, de cuidado.

    Es una nota constante, que la Llamada Orante nos sitúe, nos haga reconsiderar nuestras diferentes posturas, actitudes, quejas...

    El silencio cómplice nos permite decir que todo esto, todas estas advertencias y avisos, ¡el hombre ya los sabe!; ¡ya es consciente de ello! Pareciera que fuera una advertencia de repetición, una advertencia de antigüedades que ya no se usan. ¡Ahhhhh! ¡Eso es!: “que ya no se usan”. Se saben. ¡Bueno!… saber es un concepto tan amplio que nunca se sabe.

    Y de hecho, cuando se trata de limar asperezas, de amplificar conceptos, de despreocupar problemas con el recurso de ideas orantes, de ideas creativas, de… el misterio de estar, de la valoración de recursos, etc., la respuesta a lo que “se sabe” no... no se ejercita. No hay una –digamos- posición de recuerdo, de: “Es cierto, estoy enclaustrado, encapsulado, ¡y puedo abrir mi cápsula!”.

    Pero es tal la herencia recibida, es tal la importancia de lo ganado o el deseo de llegar a tenerlo –lo que sea-, que en esa virtualidad se pasa por severas dificultades. Y se hace de la vida un aprendizaje en el sufrir, en el doler, en la protesta, en la queja, en el “es así”.

     

    Re-iniciarse en el proceso de estar y desarrollarse, es una estrategia que sugiere la Llamada Orante, para no quedarse enclaustrado en los requeridos e impositivos momentos que establece uno mismo o le establece el entorno.

    Es preciso un reclamo de Piedad…, un anuncio de claridad…, una sincera puesta en escena –“en escena”- de lo sentido, de lo apreciado, de lo entendido. Sin el temor del rechazo, sin la incomodidad de ser mal visto.

    Reiniciarse con la expectativa de “lo ya fracasado”, de lo que fue inoperante, de lo que fue insensato e inadecuado, supone un nuevo nivel de percepción. Y con ello, una evaluación diferente de cada día, en donde pueda surgir el entusiasmo, la ¡valentía!, la sencilla y sentida humildad, con las palabras transparentes y claras… que ahuyentan los dobles sentidos o los engaños camuflados de verdades.

    Y sucede que… cuando una mayoría –véase entorno- ve la botella “medio vacía”, se produce un contagio de desespero, de rabia. Y la vida empieza a ser una repetitiva queja que no se agota, pero que termina agotando. 

    Hay que salir de ese lugar, de esa perspectiva, porque la botella no está “casi vacía”. La botella está llena.Y no “medio llena”. Está llena.

    Pero la manipulación continuada y evolutiva de poderes, deseos, posesiones, pertenencias, etc., de muy diferente nivel, se sitúa en esa franja de “medio vacía” o “medio llena”. Y está llena. ¡Estamos llenos de recursos! Estamos llenos de posibilidades, probabilidades, propuestas, sugerencias.

    Si cada ser es una unidad insólita, excepcional, imprescindible y necesaria, no puede estar ni medio vacía, ni medio llena. Está… ¡llena! Porque es portador de un mensaje Creador, porque se le ha dotado de talentos plenos para que se ejercite en esa posición. Pero ocurre que, cuando las necesidades de poder… –de poder demostrarse a sí mismo, de poder demostrar a los demás, de poder conseguir, de poder atender, de poder…-, en ese caso, la botella está casi siempre “medio vacía”.

    En vez de escuchar el Eterno Infinito, que nos reclama –orando, meditando, contemplando- que nos fijemos en nuestras capacitaciones, recursos, medios…, que descubramos cuál es la demanda que nos hace la Creación, por la cual nos han traído… 

    ¡Sin imitar! “Sin imitar”. Buscando referencias de Universalidad que nos aparten de las obsesivas compulsiones que se generan ante demandas y demandas del medio, y demandas de las que el propio ser se hace eco y las incorpora a sí mismo.

    Encogidos se presentan los ideales. O retorcidos y ocultos. O rodeados de prosopopeyas y adornos innecesarios… Y así van quedando como “reliquias”.

    Si no se sueña, no se vive.

    ¿No es acaso cierto… que nuestro despertar consciente viene precedido de un sueño… de un sueño desconectado, pero a la vez, íntimamente ligado a la vigilia? 

    Sin sueños no se vive. Se transita en el tropiezo, en el dolor, en el inconveniente, en el prejuicio… 

    Se hace muy cara la alegría, el ánimo.

    Pero existe, quizás por esa insistencia de desánimo, de media botella –“medio llena”-, existe como un... -¿cómo llamarlo?-… como un obcecado afán por caer en lo más duro, difícil, incómodo, y volver con la antorcha del triunfo de haberlo superado. 

    ¿Qué pretende con ello demostrarse? ¿Qué realidad virtual más, innecesaria? –por no introducir algún pequeño insulto-.

    Pero es evidente –no es que parezca, es evidente- que cada uno trata de triunfar como sea; pero se somete –claro- a las dificultades. 

    El no saber apreciar el estado de hacer, fluido; el no saber apreciar el aliento y el alimento de un vivir sin contradicciones, con la ilusión de cada día, y optar por el sufrir de cada momento, supone un deterioro. Supone un descaro tan impresentable, que cabría decir, evidentemente, que la conducta del humano es ¡desagradecida!

    Parece como un dictamen inevitable el estar en sufridas y sufridos aconteceres que otros ya han pasado, y que generaciones también lo han vivido, pero hay que volver a repetirlo. 

    ¿Dónde está la evolución complaciente…?

    No. Es una involución ‘displacentera’, de la que se espera luego salir para… ¿para qué?

    Pareciera que se ha bebido de una pócima de angustia, ansiedad y desespero. Y que es el alimento para conseguir, lograr y alcanzar. De nada sirve que generaciones, personas… hayan logrado o conseguido una posición ventajosa. No. Se tiende a –de nuevo- otra lucha. No se salta de plataforma en plataforma de… el logro, la consecución y la complacencia del compartir en el disfrute.

    La humanidad está desmembrada. Cada individuo tiende a ejercitarse en su posición, y en general, los demás son un obstáculo; cuando, realmente, la vida sería… “sería”. Y los demás son imprescindibles, necesarios, fundamentales. No existe además un yo individual absoluto, y “los demás”. Somos una unidad entrelazada, conjugada, conjuntada, en unas condiciones especialísimas, en un lugar perdido del Universo.

    Hacerse eco de la necesidad de trascender, de percibir la Piedad permanente, de asumir el ensueño, el sueño, como ideales transparentes, no como logros de sufrimientos, batallas y guerras de cualquier índole.

    El ir a buscar la guerra, como referencia para un triunfo y para sentirse valioso, no parece ser el mejor recurso. Se carga de mentiras, de estrategias falsas, de supervivencias a cualquier coste.

    Démosle, al menos, a la consciencia de vivir, la gratitud, las gracias por estar; que de seguro que, al menos, un sorbo de virtud se habrá probado. No solo hiel de acritud. 

    Ese sorbo de virtud es la referencia de trascendencia, de permanencia virtuosa que nos aparta de lo virtual.

    La bebida está ahí. Nunca se agota.

    PIEDAD…

    ***

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  •  

    From the infinite smallness of the being in the Universe, in its residence it becomes big, important, striking, demanding, predatory and... overbearing.

    Does one really know -or does the being know- where he is? In what Mystery has he been placed? In what tangled web of coincidences, fortunes, unforeseen and unexpected events... is he?

    And so it is that humanity, the human, proceeds... ignoring, unaware -of course- and outside of its infinite smallness in the Universe, fractionally capable of contemplating. And when it does so, it reports it as a feat.

    Is this how it “really” proceeds... to live?

    Virtually. For it does so behind the back of the Universe in which he is.

    He remained anchored in his knowledge of the sun and the moon, in its rains, droughts and storms, and in its devastating, controlling and dominating power... which made it self-sufficient, without being so. 

    "Virtuality".

    The Prayerful Call places us today in the expectations that the being could -and can!- develop, if he immerses himself in the idea of a Creator Universe... alive; understanding by "life" that which expresses, moves, changes, remains...

    If he opens his consciousness beyond his complaints, his versions and his particular difficulties, his exercise of living would probably be influenced by the Creator Mystery, to such an extent... that, being conscious of his infinite smallness and the exceptionality of his presence, he would modify his responses in his daily life.

    It’d stop making worlds and worlds!... of any situation, which hypertrophy realities that, just by calming down, just by applying a minimum of transcendence to them, would cease to be obstacles: "worlds".

    And all these worlds happen by living in that virtuality. In that capsule where... believe is uncomfortable, trust is bothering, and faith chills you...

    Just trusting one’s version; only accepting oneself, "up to a point".

    When we contemplate our being and to be, with the transcendent vision of Creation -that is, if we accommodate ourselves, if we zoom in and reappraise situations- we open ourselves to positions of sighs, longings, fantasies... realisations and coexistence of shelter, consolation and care.

    It is a constant note, that the Prayerful Call places us, makes us reconsider our different positions, attitudes, complaints…

    The complicit silence allows us to say that all these, all these warnings and notices, man already knows; he is already aware of them! It seems to be a repeating warning, a warning of antiques that are no longer in use. Ahhhhhh! That's it!: "no longer in use"!  They are known! Well!!... knowing is such a broad concept that you never know.

    And in fact, when it is a question of smoothing rough edges, of amplifying concepts, not worrying about problems with the resource of prayerful ideas, of creative ideas, of... the mystery of being, the valuation of resources, etc., the response to what is "known" is not... is not exercised. There is not -let's say- a position of recollection, of: "It's true, I am cloistered, encapsulated, and I can open my capsule!".

    But the inheritance received is such, the importance of what has been earned or the desire to have it -whatever it is- is such that in this virtuality one goes through severe difficulties. And life becomes an apprenticeship in suffering, in pain, in protest, in complaint, in "that's the way it is".

    Re-starting oneself in the process of being and developing is a strategy suggested by the Prayerful Call, in order not to remain cloistered in the required and imposing moments established by oneself or by the environment.

    It is necessary a claim of Mercy..., an announcement of clarity..., a sincere staging -"on stage"- of what is felt, what is appreciated, what is understood. Without the fear of rejection, without the discomfort of being frowned upon.

    Restarting with the expectation of "what has already failed", of what was inoperative, what was foolish and inadequate, supposes a new level of perception. And with it, a different evaluation of each day, where enthusiasm, courage, simple and heartfelt humility can emerge, with transparent and clear words... that chase away double meanings or deceptions camouflaged of truths.

    And it happens that... when a majority –as the environment- sees the bottle as "half empty", there is a contagion of despair, of rage. And life begins to be a repetitive complaint that does not end, but ends up exhausting us.

    You have to get out of that place, out of that perspective, because the bottle is not "almost empty". The bottle is full. And it is not "half full". It is full.

    But the on-going and evolving manipulation of powers, desires, possessions, possessions, belongings, etc., of very different levels, lies in that "half-empty" or "half-full" range. And it is full. We are full of resources! We are full of possibilities, probabilities, proposals, suggestions.

    If each being is an unusual, exceptional, indispensable and necessary unit, it cannot be half empty or half full. It is... full! Because it is the bearer of a Creator's message, because it has been endowed with full talents to practice in that position. But it happens that, when the needs for power... -to be able to prove himself, to be able to prove himself to others, to be able to get, to be able to attend to, to be able to...- in that case, the bottle is almost always "half empty".

    Instead of listening to the Eternal Infinite, who calls us -praying, meditating, contemplating- to pay attention to our capacities, resources, means..., to discover what is the demand that Creation makes of us, for which we were brought here...

    Without imitation! "Without imitating". Searching for references of Universality that will take us away from the obsessive compulsions that are generated by demands and demands of the environment, and demands that the being itself echoes and incorporates into itself.

    Shrunken the ideals are presented. Or twisted and hidden. Or surrounded by prosopopoeia and unnecessary ornaments... And thus, they remain as "relics".

    If you don't dream, you don't live.

    Is it perhaps not true... that our conscious awakening is preceded by a disconnected dream..., but at the same time intimately linked to, wakefulness?

    One can't live without dreams. One walks in the stumbling, in the pain, in the inconvenience, in the prejudice...

    It is very expensive to be happy, to be cheerful.

    But it exists, perhaps because of this insistence of discouragement, of half empty bottle -"half full”-, it exists as a.... -how to call it?-... as a stubborn eagerness to fall into the hardest, most difficult, uncomfortable things, and to return with the torch of the triumph of having overcome them.

    What is this intended to demonstrate? Such an unnecessary virtual reality? -not to introduce any petty insult-.

    But it is obvious -not that it seems, it is clear- that everyone tries to succeed in whatever way they can; but they submit -of course- to difficulties.

    Not knowing how to appreciate the state of doing, fluid; not knowing how to appreciate the breath and nourishment of a life without contradictions, with the dream of each day, and choosing to suffer of each moment, is deterioration. It is such a disgraceful impudence that it could be said, obviously, that human behaviour is ungrateful!

    It seems like an unavoidable opinion to be in suffered events that others have already gone through, and that generations have also experienced, but it has to be repeated.

    Where is the complaisant evolution...?

    No. It is 'displeasing' involution, from which one hopes to emerge in order to... what for?

    It seems to have drunk from a potion of anguish, anxiety and despair. And that it is the food to achieve, to get and to reach. It is useless that generations, people... have achieved or attained an advantageous position. No. It tends to -again- another struggle. One doesn’t jump from platform to platform of... achievement, attainment and the pleasure of sharing in enjoyment.

    Humanity is dismembered. Each individual tends to exercise his position, and in general, others are an obstacle; when, really, life would be... "would be". And others are indispensable, necessary, fundamental. There is no such thing as an absolute individual self and "the others". We are an intertwined, combined, ensembled unit, in very special conditions, in a lost place in the Universe.

     Echoing the need to transcend, to perceive permanent Piety, to assume the fantasy, the dream, as transparent ideals, not as achievements of suffering, battles and wars of any kind.

    Going to war, as a reference for a triumph and to feel valuable, does not seem to be the best recourse. It is loaded with lies, false strategies, and survival at any cost.

    Let us give, at least, to the consciousness of living, the gratitude, and thanks for being there; that surely, at least, a sip of virtue will have been tasted. Not only gall of acrimony.

    That sip of virtue is the reference of transcendence, of virtuous permanence that separates us from the virtual.

    The drink is there. It never runs out.

    MERCY…

    ***

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  •  

    ¡Tormentas!, como los tormentos que nos acompañan, pero que a la vez derraman agua que nos alimenta, que nos refresca, que nos nutre…

    Los mensajes de la Vida, de este escondite del Universo en donde habitamos, se nos presentan con frecuencia, debido a nuestro nivel de consciencia, como “bueno” y como “malo” a la vez.

    El Llamado Orante busca que el ser trascienda a esa dualidad; que seamos capaces de universalizarnos sin perder nuestra particularidad, nuestra excepcionalidad. Y al universalizarnos en nuestra excepcionalidad, vamos paulatinamente abandonando nuestro afán de convencer, de ganar, de obligar… y así podemos entrar en un convivir; en un convivir de cuidos y afectos… que nos reclaman las almas almadas, amadas.

    Ciertamente, el planteamiento de esta forma es difícil de rebatir, sí, pero la mayoría de las veces se queda en un planteamiento. Porque el ser, en su excepcionalidad, trata de convencer, de vencer, de imponer… Y en la historia que podemos recordar con más o menos fidelidad, nos encontramos inmersos en esas guerras, en esas luchas permanentes entre deidades, costumbres, hábitos… 

    Todo ello ocasionó esas guerras religiosas, espirituales. ¡Y siguen!; con menos dramatismo, pero con la misma insistencia en reclamar la verdad para imponerla sobre otros.

    Quizás la excepcionalidad del ser es lo que promueve ese divismo o esa egolatría idolátrica que, en vez de admirarse, admirar, sobresaltarse y emocionarse con lo viviente, trata de acomodarlo, arreglarlo, mejorarlo… 

    ¿Se puede mejorar la vida, por parte del humano proceder, sin saber realmente qué es la vida? ¿O más bien se la puede manipular… para obtener beneficios personales, grupales, accidentales o circunstanciales?

    Si todos somos excepciones únicas e irrepetibles, nuestros recursos no están para vanagloriarnos; están para compartirlos, para aprendernos los unos de los otros, para solidarizarnos en muy diferentes aspectos y áreas.

    Y seguramente eso es lo que siente el alma; mas… la excepcionalidad empuja      una a otra y la convierte en liderazgo, la transforma en estandarte. Y en esa vía, se desprecia, se aparta, se selecciona, se impone…

    La vida, en su excepcionalidad, habita “en presencia” gracias a su solidaria simbiosis, gracias a su solidario compartir. 

    Pero parece ser que lo humano no lo entiende así. Aunque se puedan asumir universalidades, las particularidades se hacen fuertes, los radicalismos se hacen ¡vehementes! Y apenas si se deja espacio para compartir. Apenas si hay respuesta, cuando se demanda una pregunta. Y duele, sí. Y todos viven dolientes de una u otra forma. Porque al preguntar y al preguntarse, y no obtener respuesta, el ser se inquieta, se imagina, se supone…

    Es lo que se suele decir en el argot popular “dar la callada por respuesta”: un desolador desplante a la sinceridad.

    Pero la vida, en su intricado proceso, acude a nuestro auxilio y nos recompensa con el Misterio, nos recompensa con la esperanza…, que ya lleva su tinte triste, por tanto esperar. Pareciera que siempre viviéramos ¡con retraso!

    De tanto esperar la llegada del agua, el sediento se desconecta, fabula, entra en el delirio de la sed. 

    No es –no-, no es de excepciones, de excepcionalidades, el trato que lo humano se da a sí mismo y se da a otros de humanidad. Esa indecisa actitud, que angustia en la espera de “hacia dónde irá, o no…”.

    Y así, la humanidad se debate con sus justificaciones, sus replanteamientos, sus cambios de posición, para adquirir una mayor representación, un notable protagonismo, como lenguaje de lo verdadero, como lenguaje de lo auténtico. Lo demás sobra.

    Y si hay algo que podemos corroborar a propósito del fenómeno de la vida, es que no hay algo que sobre. Todo resulta, en su excepcionalidad, imprescindible y necesario. 

    ¿Qué haría, qué haría lo bueno si no existiera lo malo? Lo necesita para justificar su bondad. ¿Qué haría lo malo si no existiera lo bueno? Lo necesita para imponer su voluntad. 

    Y en esa dualidad… se ciñe lo cotidiano; como un mal sueño, como un despilfarro.

    Sí, como un despilfarro; porque, ante tanta excepcionalidad, cómo es posible tan inmensa desigualdad, tan despreciativa actitud… que nos plantean un vivir clasificado, ordenado según el molde que sea el demandado o el impuesto o el sacrificado.

    Parece que nunca hay tiempo para la resolución. Parece que nunca es el momento para la aclaración. Parece que debe ser todo confuso, todo apurado y preocupado.

    Así, el testimonio, la claridad, la evidencia, se borra, se embarulla, se enreda. La justificación temporal es… muy recurrida. Y la ocupación responsable… –¡uf!- muy apreciada. Y así los unos se aprovechan de los otros, y los otros se aprovechan de los unos.

    No. No es de ley, siendo excepcionales, una conducta tan justificativa. Es un poco deprecio al vivir. Es un poco desaliento hacia el otro… el aprovechar y el aprovechar, como si la carencia fuera la esencia, cuando resulta que lo excepcional es lo abundante.

    Y se convierte casi en un arte el liberarse de hacer esto o aquello, que otros vendrán y lo remendarán. Y parece como si la humanidad fuera feliz así: unos evadiéndose; otros esclavizándose y poniéndose la medalla del mérito. Como aquel que decía: “¡Ay!, ¡menos mal que existen los pobres! Son muy agradecidos, y me hacen sentirme bondadoso”. O aquellos que dijeran y dicen –los pobres-: “Menos mal que están los ricos, que cuando son generosos nos dan de comer”.

    Todo es ¡un despilfarro de despropósitos! Eso sí –eso sí-, como justificativos temporales de hace unos tiempos, se emplean los “perdones” y los “sientos”. 

    ¡Qué vas a sentir!... Si lo sintieras, otra cosa harías.

    El perdón es un gran argumento. Permite cualquier tipo de eventos: malos, regulares, vulgares… Sí. Siempre habrá alguien que te perdone. Y siempre habrá una justificación que apoye tu posición. 

    Y entre perdones y justificaciones… deambulan las excepciones. No es una forma de ser excepcional. Es una manera de aprovecharse de otro elemento que aparece permanentemente, y que no se sabe de verdad, en certeza –salvo excepciones-, qué es, como “el Amar”.

    Y así que, si nos fijamos, el ser oscila entre los perdones y los amores: “¡Ay! Te amo mucho. Lo siento. Perdona”. Entonces, ¿qué es amar? ¿Justificarse? ¿Perdonarse? ¡Tantas cosas que se hacen por amor!, ¿verdad?: se bombardea por amor, se arrasa por amor… Sí. “Por el amor al país, al grupo, al primo, a la tía, al sobrino… me sacrifico y renuncio, y a la vez me pido perdón por no…”. ¡Uf!

    Quizás el Sentido Orante nos demanda que... que se deje de justificar el ser; que deje de utilizar el tiempo como coartada; que no se ampare en el perdón como vía para desubicarse; que no utilice –¡please!- el amor como… “maravilloso”, si luego se ejercita como cumplidor, como ocasional, como circunstancial.

    En todo este manantial de inquietudes, de ¡confusiones!... debemos plantear la posibilidad de “la resolución” –como nos advierte el I Ching-.

    Cuando nunca hay momento, cuando nunca hay tiempo, cuando no se puede, no se puede, no se puede, no se puede… quizás en ese aglomerado y confuso instante, el ser se reclame la decidida posición que le conduzca a su excepcionalidad humilde, referenciada, generosa, ¡y no justificativa!

    Cuántas veces se dice: “Y llegará el momento en que… Y habrá un momento en el que…”

    La carcajada del tiempo es inmensa. Porque eso no llega.

    Mientras, la farsa del tiempo se hace la reina, el rey, de la justificación.

    Sí, se puede exclamar: “¡Ay!, ¡qué pena de vida!”. Teniéndolo todo, el todo se enreda, se obnubila…; se desprende de la Creación permanente. Y entra en la mismidad indolente.

    La oportunidad mágica de vivir en la excepcionalidad de los recursos… nos debe promover hacia una claridad radiante, una disposición permanente, una respuesta ¡inmediata!; una espera de esperanza permanente que se corrobora diariamente, que se renueva permanentemente.

    Renunciar a la claridad, a la transparencia, a la sinceridad, a la respuesta, a la asunción de nuestras posiciones… es crear dolientes, es crear dolores. Es hacerse sufriente hasta tal punto que… los ‘sufrires’ se hacen amores… en donde la sonrisa escasea, la caricia se ausenta y... la apariencia se señorea.

    Es preciso no darse continuas y permanentes treguas. Resulta cada vez más inquietante la espera. Y más hiriente el sufrimiento.

    La toma del impulso –en la excepcionalidad de cada ser- de situarse en la referencia amorosa de lo dispuesto, de lo claro, de lo entregado, de lo generoso, de lo compartido, de lo solidario… cuanto más tiempo se retrase, más difícil será asumirlo, como ya está pasando. Porque la cómoda disposición de la duda, de la indecisión, de la justificación y de los perdones… todavía puede ejercitarse.

    Nos llaman a orar para despejar nuestras posiciones.

    Nos llaman a orar para aclarar nuestras actitudes.

    Y el orante no puede anteponer sus exigencias, porque estaría orando a una farsa; estaría orando a un… ídolo.

    Lo orante que llama es Misterio Creador; es Proveedor de providencias, de permanentes casualidades, suertes y… generosidad.

    Veamos en el otro el Misterio Creador; veamos en el otro su reflejo, y despertemos a la admiración complaciente de todo lo viviente.

    Es una necesidad.

    ¡Piedad!

    ***

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  •  

    Storms!, like torments that accompany us, but at the same time pour out water nourishing us, refreshing us, feeding us.

    The messages from Life, from this hiding place in the Universe where we dwell, are often presented to us, due to our level of consciousness, as both "good" and "bad" at the same time.

    The Praying Call seeks to transcend that duality; to be able to universalise ourselves without losing our particularity, our exceptionality. And by universalising ourselves in our exceptionality, we gradually abandon our eagerness to convince, to win, to force... and thus we can enter into coexistence; a coexistence of care and affection... that loving soulfully souls demand us.

    Certainly, posed in this way, it is difficult to refute, yes, but most of the time it remains a proposal. Because the being, in its exceptionality, tries to convince, to win, to impose... And in the history that we can remember with more or less fidelity, we find ourselves immersed in those wars, in those permanent struggles between deities, customs, habits...

    All this caused those religious, spiritual wars; And they continue!; with less drama, but with the same insistence on claiming the truth in order to impose it on others.

    Perhaps it is the exceptionality of the being what promotes that diva temperament or this idolatrous egomania that, instead of admiring, being amazed and thrilling oneself with the living, tries to accommodate it, fix it, improve it…

    Could life be improved, by the human proceeding, without really knowing what life is? Or can it rather be manipulated... for personal, group, accidental or circumstantial benefits?

    If we are all unique and unrepeatable exceptions, our resources are not there to boast about; they are there to be shared, to learn from each other, to show solidarity in many different aspects and areas.

    And surely that is what the soul feels; but... exceptionality pushes one another and turns it into leadership, transforms it into a banner. And in this way, it is despised, is set aside, it selects itself, it imposes itself..

    Life, in its exceptional nature, dwells "in presence" thanks to its symbiotic solidarity, thanks to its solidary sharing.

    But it seems that human beings do not understand it that way. Even if universalities can be assumed, particularities become strong, radicalisms become vehement! And there is hardly any room for sharing. There is hardly any answer when a question is asked. And it hurts, yes. And everyone lives in pain in one way or another. Because by asking and wondering, and not getting an answer, the being becomes restless, it imagines, it supposes...

    It is what is known in popular slang as “silence as an answer": a devastating rebuff to sincerity.

    But life, in its intricate process, comes to help us to and rewards us with the Mystery, rewards us with hope..., which already has its sad tinge, for waiting so long. It seems that we always live behind schedule!

    Due to waiting so long for the arrival of water, the thirsty one disconnects, it fables, enters the delirium of thirst.

    It is not -no-, it is not of exceptions, of exceptionalities, the treatment that human beings give to themselves and to others of humanity. This indecisive attitude, which anguishes in the expectation of "where will it go, or not...".

    And so, humanity struggles with its justifications, its rethinking, its changes of position, to acquire a greater representation, a major role, as language of truth, as language of the authentic. The rest is superfluous.

    And if there is one thing we can corroborate about the phenomenon of life, it is that there is no surplus. Everything is, in its exceptionality, essential and necessary.

    What would the good do, what would the good do if the bad did not exist? It needs it to justify its goodness. What would the bad do if the good did not exist? It needs it to impose its will.

    And in that duality... the quotidian is girded; like a bad dream, like a waste.

    Yes, as a waste; because, in the face of so much exceptionality, how is such immense inequality possible, such a contemptuous attitude... that they propose to us with a classified life, ordered according to the mould that is demanded or imposed or sacrificed.

    It seems there is never time for resolution. There never seems to be time for clarification. It seems it must be all confusing, all rushed and worried.

    Thus, testimony, clarity, evidence, is erased, muddled, and entangled. Temporal justification is... highly recurred. And responsible occupation... -ugh!- is highly appreciated. And so, some take advantage of others, and others take advantage of... some.

    No. It is not lawful, being exceptional, such justifiable behaviour. It's a bit of contempt for living. It is a bit of discouragement towards the other... to take advantage and take advantage, as if lack were the essence, when it turns out that the exceptional is the abundant.

    And it becomes almost an art to free oneself from doing this or that, other people will come along and patch it up. And it seems as if mankind is happy like that: some people evading; others enslaving themselves and putting on the medal of merit. Like the one who said: "Oh, thank goodness the poor exist! They are very grateful, and they make me feel good". Or those who said and still say -the poor-: "Thank goodness there are the rich, when they are generous they feed us".

    The whole thing is a waste of nonsense! Of course, as temporary justifications from a few years ago, "pardons" and "sorry" are used as justifications.

    What are you sorry about?... If you were sorry, you would do something else.

    Forgiveness is a great argument. It allows any kind of events: bad, not so good, vulgar... Yes. There will always be someone to forgive you. And there will always be a justification to support your position.

    And between pardons and justifications... exceptions roam. It is not a way of being exceptional. It is a way of taking advantage of another element that appears permanently, and we do not really know with certainty -with a few exceptions- what it is, such as "Love".

    And so, if you look at it, the being oscillates between forgiveness and love: "Oh, I love you so much. I am sorry. Forgive me”. So, what is love?  Justifying? Forgiving? So many things we do for love, don't we?: it is bombarded for love, we raze for love... Yes. "For the love of the country, the group, the cousin, the aunt, the nephew... I sacrifice myself and renounce, and at the same time I ask forgiveness for not...". Ugh!

    Perhaps the Praying Sense demands that... we stop justifying; that we stop using time as an alibi; that we stop relying on forgiveness as a way to disorient ourselves; that we stop using -please!- love as... "wonderful", if it is then used as dutiful, as occasional, as circumstantial.

    In all this flow of concerns, of confusions!... we must consider the possibility of "resolution" -as the I Ching warns us.

    When there is never a moment, when there is never time, when one can’t, one cannot… in that agglomerated and confused instant, the being claims the decided position that leads to his humble, referenced, generous, and non-justifying exceptionality!

    How often is it said: "And the time will arrive when... And the time will come   when...".

    The laughter of time is immense. Because it does not come.

    Meanwhile, the farce of time becomes the queen, the king, of justification.

    Yes, one can cry out: “Oh, What a shame of life”. Having everything, everything becomes entangled, obscured...; it detaches itself from the permanent Creation. And it enters into indolent selfhood.

    The magical opportunity of living in the exceptionality of resources... should promote us towards a radiant clarity, a permanent readiness, an immediate response!; an expectation of permanent hope that is daily corroborated, that is permanently renewed.

    Giving up clarity, transparency, sincerity, response, assumption of our positions... is creating sufferers, it is creating pain. It is to become sufferer to such an extent that... the 'suffers' become loves... where smile is scarce, caress is absent and... appearance is lorded over.

    We must not give continuous and permanent truces. Waiting is increasingly unsettling. And the suffering is more hurtful.

    Taking the impulse -in the exceptionality of each being- to place oneself in the loving reference of the willing, of the clear, of the given, of the generous, of the shared, of the supportive... the longer it is delayed, the more difficult it will be to assume it, as is already happening. Because the comfortable disposition of doubt, indecision, justification and forgiveness... can still be exercised.

    We are called to pray to clear our positions.

    We are called to pray to clarify our attitudes.

    And the prayer person cannot put his demands first, because he would be praying to a sham; he would be praying to an... idol.

    The prayerful caller is the Creator Mystery; It is the Provider of providences, of permanent coincidences, chances and... generosity.

    Let us see in each other the Creator Mystery; let us see in each other its reflection, and let us awaken to the complaisant admiration of all living things.

    It is a necessity.

    Mercy!

    ***

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